La Gaceta (Entrevistas): "El alumnado se refiere al intercambio como "uno de los mejores de mi vida""


ENTREVISTA A FELIPE A. FERNÁNDEZ LEÓN, DIRECTOR DEL IES 'HERNÁNDEZ PACHECO', DE CÁCERES

"El alumnado se refiere al intercambio como "uno de los mejores de mi vida""

Felipe A. Fernández León, director del IES 'Hernández Pacheco', de Cáceres, es el coordinador de estos intercambios escolares. Es licenciado en Filosofía y Letras en la especialidad de Francés, por la Universidad de Extremadura (UEx), en este centro educativo también ha sido vicedirector y jefe de Estudios

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08/04/2019 | Maite Vega

El IES 'Hernández Pacheco', de Cáceres, lleva realizando intercambios escolares con el Lycée 'Victor Hugo', de la ciudad francesa de Colomiers, un total de 20 años. En todo este tiempo unos 650 alumnos y alumnas han vivido esta experiencia y, fruto de ella, es la relación tan "fluida" que existe hoy día entre ambos centros educativos que, incluso ha desembocado en una relación afectuosa y de amistad

Felipe A. Fernández León. (Cedida)

Pregunta.- Su centro habrá sido el pionero o uno de los pioneros en estos intercambios, ¿no?

Respuesta.- Cuando comenzamos el intercambio con Colomiers en el curso 1998/1999, nuestro centro ya organizaba otro intercambio de inglés con dos centros (masculino y femenino) de la localidad británica de Horsham. El entonces director del instituto, Valeriano Hornero Moreno, que fue mi gran amigo y maestro, al que sucedí en el cargo y que murió de cáncer siendo director, era catedrático de Inglés y creía firmemente en los intercambios escolares, no solo por el aprendizaje del idioma, sino también por lo que significa para la madurez de los alumnos.

P.- ¿Cómo comenzó todo?

R.- Pues bien, animados por él (de hecho, siendo de inglés viajó conmigo el primer año) pusimos en marcha este intercambio ayudados por una casualidad estupenda: Pilar Domínguez, nacida en Cáceres y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, había ido a parar como lectora de español al Lycée 'Victor Hugo' de Colomiers. 

Allí se enamoró, se casó y ganó su plaza de profesora de español. Cuando volvía a Cáceres de vacaciones, residía en el mismo edificio en el que vivía uno de nuestros compañeros del centro y, a partir de ahí, de muchas conversaciones y de un proyecto Comenius por medio, pusimos es marcha el intercambio. 

P.- ¿En qué consiste la experiencia?

R.- El esquema siempre ha sido igual: los franceses vienen primero (siempre hemos preferido ese orden porque creemos que es mejor para nuestros alumnos) y, posteriormente, les devolvemos la visita. Los alumnos se alojan con las respectivas familias, por lo que es imprescindible la implicación de estas. 

El intercambio dura 10 días (uno de ida y otro de vuelta en autobús, 14 horas de viaje) y ocho días de estancia. Durante la estancia, los alumnos locales no pierden clase y solo hacen actividades juntos fuera del horario escolar. Visitamos Albi, Carcassonne y Toulouse, principalmente.

P.- ¿Cómo se organiza?

R.- El peso de la organización lo llevo yo personalmente por ser el único que permanece desde que comenzó el intercambio. Desde el primer año hasta hoy, la organización resulta más llevadera gracias a los avances en comunicación: mails, whatsapp, etc. Los emparejamientos de los alumnos, quizá el trámite más delicado, siempre los hacemos nosotros.

Digamos que los profesores franceses, visto el resultado, han depositado su confianza en nuestra pericia. 

Además de todo lo anterior, hay un intenso trabajo de organización, fechas, permisos, solicitudes, reuniones, etc. Luego, una vez que los alumnos llegan a su destino, se procura, tanto en la parte francesa como en la parte española, que tengan un conocimiento importante de las respectivas ciudades, sus entornos y su cultura. Para ello, se organiza un programa completo de visitas y explicaciones.

P.- ¿Qué requisitos son necesarios para llevar a cabo estos itercambios?

R.- Los alumnos participantes son los que cursan 4º de ESO (14/15 años) y el segundo idioma francés. Es, por supuesto, una actividad completamente voluntaria, aprobada por el Consejo Escolar, y para la que siempre solicitamos ayuda a la Consejería de Educación; en concreto, al programa de intercambios escolares.

P.- ¿Cómo es la relación entre ambos centros educativos despúes de tantos años y entre el alumnado, después de haber realizado el intercambio?

R.- Después de veinte años, la relación con el centro francés es, evidentemente, muy fluida. Ya no están los profesores que comenzaron el intercambio puesto que se han ido jubilando, pero los compañeros franceses que han tomado el relevo han dado la continuidad deseada al proyecto y las relaciones profesionales se acercan, como es lógico, a relaciones más personales de afecto y amistad. Como anécdota puedo contar que, desde que comenzamos el intercambio, he conocido seis directores diferentes en la parte francesa. Con todos ellos, la relación ha sido más que cordial.

Alumnado que ha participado en el último intercambio. (Cedida)

P.- ¿Qué número de alumnado aproximadamente ha podido realizar en estos 20 años el intercambio con el instituto francés?

R.- Teniendo en cuenta los veinte años (que veinte años no es nada) y la media de alumnos españoles que han viajado durante estos años, podríamos establecer una cifra total de entre 600 y 650 alumnos como la más probable.

P.- ¿Qué anécdotas nos puede contar de esta actividad en estos años?

R.- Como puedes imaginar, en tantos años hemos tenido todo tipo de anécdotas, desde autobuses que se averían, pérdidas para llegar a los sitios (sobre todo cuando no había navegadores), problemas para pasar por nieve, lluvia, lluvia, lluvia (es una zona en la que, en primavera, llueve bastante) hasta las típicas confusiones con las comidas. 

Pero si hay una imagen que se repite cada año y que me gustaría destacar sobre todas las demás, son las intensas y prolongadas lágrimas que vierten unos y otros cuando definitivamente se separan. Ese momento, cuando montamos en el autobús y nos volvemos a España, con lo que se da por terminado el intercambio, es realmente, muy emocionante.

P.- ¿Qué valoración haría de este intercambio escolar y con este centro francés en concreto?

R.- Muchas veces nos esforzamos en explicarles a las familias cuáles son los beneficios para ellos y para sus hijos que se derivan de participar en una actividad como esta. Hay muchos observables y tangibles, relacionados con el aprendizaje del idioma, la solidaridad entre iguales y el conocimiento cultural por destacar los más contundentes. 

Pero hay otros beneficios, aparentemente intangibles, pero observables con el paso del tiempo. En todo caso, la mejor evaluación la proporcionan los propios protagonistas cuando, a menudo, se refieren al intercambio como uno de los mejores viajes de mi vida.

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