La Gaceta (Actualidad): Aulas de Futuro, un espacio donde la importancia radica en el mobiliario, los recursos tecnológicos y didácticos y las metodologías activas


Aulas de Futuro, un espacio donde la importancia radica en el mobiliario, los recursos tecnológicos y didácticos y las metodologías activas

El IESO Matías Ramón Martínez, de Burguillos del Cerro, y el CEIP Juan XXIII, de Zafra, han sido dos de los centros educativos que han experimentado grandes cambios desde que han puesto en marcha este proyecto educativo, lo cual ha mejorado el aprendizaje de su alumnado

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26/08/2022 | M. V.

Extremadura ha implantado este curso un total de 48 Aulas de Futuro que, por primera vez, se han puesto en marcha en los distintos centros educativos como una forma distinta de distribuir el espacio y los recursos de las aulas. 42 de ellas se encuentran en centros educativos y 6 en CPR, y son un ejemplo de una forma diferente de distribuir el espacio y los recursos del aula, de modo que se facilite trabajar por zonas en las que se desarrollarán las diferentes competencias y contenidos curriculares, como son la Zona de Presentación e Intercambio, la Zona de Interacción y Exploración, la Zona de Investigación y Experimentación y la Zona de Creación y Desarrollo.

Aula del Futuro del CEIP Juan XXIII, de Zafra. (Cedida)

Las aulas del futuro no son espacios centrados en la tecnología, sino que usan esta como una herramienta para facilitar el uso de metodologías activas, favorecer aprendizajes competenciales para mejorar el trabajo cooperativo y desarrollar la iniciativa del alumnado. 

Este concepto es una iniciativa de la Consejería de Educación y Empleo para que los centros transformen sus espacios y mejoren las condiciones de aprendizaje del alumnado, aunque el Aula del Futuro es un proyecto originalmente planteado por European Schoolnet (EUN) como Future Classroom Lab y, posteriormente, adaptado por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), del Ministerio de Educación y Formación Profesional, en colaboración con las comunidades autónomas. 

El Aula del Futuro no es solo un espacio, sino que nace de la confluencia de varias dimensiones: el espacio físico, el mobiliario existente en este lugar, los recursos tecnológicos disponibles, los recursos didácticos empleados y las metodologías activas que se vayan a utilizar. 

Todo esto tendrá sentido teniendo en cuenta a los sujetos participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje: el profesorado, que realizará la función de guía y orientación en el desarrollo de las actividades; y el alumnado, verdadero protagonista del proyecto y eje principal sobre el que se debe articular todo lo demás. 

El espacio debe adaptarse a la actividad de enseñanza-aprendizaje que se va a realizar y no al contrario, por lo que los espacios se ubicarán en función de lo que requiera la tarea. De todas formas es importante diferenciar por zonas para que el trabajo del alumnado pueda desarrollarse de forma efectiva y para ello se asignarán espacios en función del trabajo que se desee llevar a cabo en el centro educativo. 

En cuanto al mobiliario, el proyecto asegura que éste influye de manera significativa en la forma en cómo se producen los aprendizajes; en cómo nos sentamos, cómo compartimos los materiales o cómo presentamos la información, lo que condicionará el modo en el cual el alumnado trabajará individual o colectivamente, más o menos motivado y con mayor o menor grado de concentración e implicación en la tarea.  

A esto hay que añadir unos recursos tecnológicos que permitan al alumno llevar a cabo las actividades planteadas. Gracias a ellos se pueden llevar a cabo una mayor variedad de actividades y adaptar mejor el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero en ningún momento deben ser el fin de las propuestas que se lleven a cabo en el Aula del Futuro. 

Los recursos didácticos también se suman al conjunto que conforma lo que debe ser el Aula del Futuro, al igual que las metodologías activas, necesarias para que las actividades de enseñanza-aprendizaje se lleven a cabo de la forma más productiva posible en los espacios educativos, sobre todo enfocadas a la adquisición de las competencias clave

En este sentido, es importante no solo la formación del profesorado, para que amplíen sus estrategias y sus recursos a la hora de organizar las tareas del aula, sino también del alumnado, que podrá ir adaptándose de forma progresiva a las nuevas actividades de aprendizaje. 

Por último, las aulas del futuro deben reunir unas características mínimas que permitan la organización en zonas diferenciadas en las que realizar distintas actividades, es decir, un espacio dotado para facilitar la realización de unas determinadas actividades, pero suficientemente flexible como para permitir su reorganización en función de las necesidades educativas. 

Un grupo de alumnos del centro de Zafra realiza una de las actividades dentro del Aula de Futuro. (Cedida)

No existe un único modelo organizativo del aula, salvo que el criterio que se sigue para realizarlo es siempre el competencial.

La propuesta que desde el programa Aulas del Futuro en Extremadura  se realiza a los centros educativos es que desarrollen sus proyectos sobre un modelo de cuatro espacios o zonas.  

Las seis zonas de aprendizaje se denominan ‘Crea’, ‘Interactúa’, ‘Presenta’, ‘Investiga’, ‘Intercambia’ y ‘Desarrolla’. 

La zona ‘Crea’ está concebida para que el alumnado pueda planificar, diseñar y producir su propio trabajo como por ejemplo, una producción multimedia o una presentación. El propósito de la zona ‘Interactúa’ es mejorar la interactividad y la participación de los estudiantes en los espacios de aprendizaje tradicionales a través del uso de la tecnología. 

El alumnado cuenta en la zona ‘Presenta’ con un conjunto de herramientas y recursos para presentar, entregar y obtener retroalimentación sobre su trabajo, tanto presencialmente como online. La zona ‘Investiga’ está diseñada para fomentar en el alumnado la capacidad de descubrir por sí mismo dándole la oportunidad de adoptar un papel activo en lugar de relegarle a una posición de oyentes pasivo. 

En el Aula del Futuro se da mucha importancia a la capacidad de colaborar con otros, de ahí que la calidad de la colaboración implica tener en cuenta elementos como la propiedad, la responsabilidad compartida y la de toma de decisiones dentro de los grupos, y esto se lleva a cabo en la zona ‘Intercambia’.  

Y finalmente se encuentra la zona ‘Desarrolla’, se trata de un espacio para el aprendizaje informal y la autorreflexión donde los escolares pueden realizar el trabajo escolar de manera independiente a su propio ritmo, pero también pueden aprender de manera informal mientras se concentran en sus propios intereses fuera de los entornos formales del aula, tanto en la escuela como en el hogar. 

IESO Matías Ramón Martínez 

El caso del IESO Matías Ramón Martínez, de Burgillos del Cerro, es un ejemplo de Aula de Futuro, la cual nació de las necesidades espaciales que el profesorado detectaba a la hora de llevar a cabo los proyectos. 

Este centro educativo comenzó adaptando aulas tradicionales a la metodología ABP/R (Aprendizaje basado en proyectos-retos) en el 2017. Pero la docencia compartida y los proyectos le exigieron un mayor espacio, por lo que en 2018 crearon el espacio principal del ‘Aula Magic’ con la demolición de un tabique, la instalación de tomas de corriente y red Lan a ras de suelo, adaptación-transformación del mobiliario existente, y reubicación de las pizarras digitales e instalación de un tabique móvil, cuenta el director del instituto de Burguillos del Cerro, Juan Diego Ortiz. 

Magic es una estructura interdisciplinar y metodológica del centro que articula, organizativa y pedagógicamente, el desarrollo de varios proyectos gamificados en toda la Secundaria Obligatoria. 

El director del IESO de Burguillos realiza, de manera simbólica, la demolición de un tabique del centro. (Cedida)

Este profesor también señala que, posteriormente, “nos dimos cuenta de que se necesitaba un espacio anexo para incrementar las posibilidades de la misma, solicitamos la licitación y se demolieron los tabiques del pasillo para anexar otra aula más. Y por último, llevamos a cabo la adquisición de mobiliario específico”. 

Después de cuatro cursos trabajando a diario en el ‘Aula Magic’, Ortiz propone, teniendo en cuenta que en el aprendizaje basado en proyectos coinciden las diferentes fases con las zonas del Aula del Futuro, que “en el inicio del mismo hay una exploración e investigación sobre qué se nos plantea, se interactúa con los diferentes recursos TICs y compañeros, se desarrolla y planifica el proyecto final, se crea y, por último, se presenta. Este espacio se adapta perfectamente a este método”. 

El problema, según Juan Diego Ortiz, se presenta cuando hay diferentes grupos de alumnos que coinciden y cómo se pueden distribuir, ya que este docente plantea que “muchos diseños y planteamientos del Aula del Futuro tienen los rincones fijos, de manera que hay 5-6 puestos máximos en cada uno. Si hablamos de que tenemos unas ratios de 25-30 alumnos, en el momento que haya varios grupos que necesiten trabajar en esos rincones, se congestionarán”. 

Sin embargo, la solución que presenta es “ir adaptando el mobiliario y espacios a las necesidades del mismo y, evidentemente, debe haber siempre suficiente equipamiento para 25-30 alumnos. Por ello hay que ir adaptando el aula a las fases”

Las dos primeras fases, Investigación y Exploración, propone que se pueden realizar en mesas grupales. Aunque la exploración puede tener sitios alternativos, puffs con realidad virtual, mesas de trabajo con microscopios, etc. 

La fase Interactúa se suele hacer con puffs, gradas, en el suelo, mesas Z-Tool, etc. Un entorno cómodo que fomente la creatividad. La fase Desarrolla dependerá del tipo de diseño que tengan que hacer: si necesitan usar papel de gran formato, mejor en mesa. Si son esquemas, documentos compartidos y notas podrían seguir como la zona interactúa. 

Por su parte, la fase Crea es las más diversa, ya que se trata de crear un proyecto, y por lo tanto, en función del mismo así serán las necesidades espaciales. Por ejemplo, propone que se tengan unas mesas de trabajo para creación de maquetas, mesas grupales para proyectos con formato digital o papel, chroma para grabaciones, mesas de robótica, etc. 

Y por último, la fase Presenta, en la que se suelen utilizar los espacios equipados con pizarra digital para las exposiciones y las gradas-puffs para los grupos que escuchan. En el caso del IESO Matías Ramón Martínez, cuentan con tres pizarras digitales, lo que permite hacer varias presentaciones a la vez. Esto resulta más dinámico y sencillo para el alumnado al no tener que enfrentarse al gran grupo sino solo a un tercio. 

Ortiz añade que en ABR “podemos usar las zonas fijas siempre y cuando los retos sean diferentes a cada grupo y puedan solventarlos en cada rincón. Después se rotaría. Pero, en nuestro caso, en el 90% de las veces los retos gamificados son los mismos para todos. Por lo tanto, vamos adaptando los espacios a las necesidades del ABR, al igual que el ABP. No debemos de perder de vista la similitud en las fases de ambas metodologías”.

CEIP Juan XXIII

Por su parte, el CEIP Juan XXIII, de Zafra, es otro de los centros educativos que posee un aula del futuro. En su caso, este espacio es el resultado de un proceso de transformación, tanto metodológico como de espacios, que se lleva produciendo en el centro desde hace unos años. 

“Movidos por la necesidad de buscar nuevos enfoques pedagógicos y recursos más innovadores como alternativa a los métodos de enseñanza tradicionales, un grupo de docentes de nuestro cole, apoyados por el equipo directivo, apostamos por la puesta en marcha de este proyecto: convertir al alumnado en el centro de los procesos de enseñanza-aprendizaje, la atención a la diversidad y la inclusión educativa, favorecer el desarrollo de las habilidades del siglo XXI y hacer un uso eficiente de las tecnologías digitales, eran nuestras prioridades principales”, explica Verónica Gayango Mena, coordinadora del proyecto Aula del Futuro en este centro educativo. 

Después de haber llevado a cabo la transformación de otras dependencias del colegio,  como eran la biblioteca escolar y la adaptación de un aula para ubicar la radio educativa, el equipo docente concretó el emplazamiento del aula del Futuro en un antiguo salón de actos que, en el momento de la puesta en marcha del proyecto, se encontraba infrautilizado. 

Según Gayango Mena, el proyecto de Aula de Futuro “nos da la oportunidad de rediseñar espacios, distribuirlos en zonas de aprendizaje que permitan agrupamientos flexibles favoreciendo el aprendizaje cooperativo entre iguales, así como dar la oportunidad al alumnado de ser el protagonista experienciando e investigando, tomando decisiones y adaptando el proceso de enseñanza a las necesidades y ritmos de cada uno”. 

En este caso, el centro decidió dividir el Aula de Futuro en cuatro zonas de aprendizaje: Explora, Investiga y Desarrolla, Crea y Presenta e Interactúa

Este centro educativo zafrense también cuenta con un aula especializada para el alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), por lo que poder llevar a cabo otras metodologías que favorecieran el desarrollo integral de todo el alumnado era otro factor determinante a tener en cuenta. 

En este sentido, la zona Explora es una de las señas de identidad del aula del Futuro, convertida en una ‘zona multisensorial’, dotada con material específico con el consiguen favorecer la estimulación sensorial, la exploración y la investigación activa atendiendo a la diversidad de todo el alumnado. Asimismo, cuenta con pictogramas en cada una de las zonas del aula y en otros espacios del centro. 

Verónica Gayango asegura que la puesta en marcha del proyecto ha supuesto un “gran cambio” en este centro educativo, no solo a nivel metodológico, sino también organizativo. 

Verónica Gayango asegura que la puesta en marcha del proyecto ha supuesto un “gran cambio” en este centro educativo, no solo a nivel metodológico, sino también organizativo

El hecho de diseñar unos horarios rotativos que permitieran a todos los grupos de todos los niveles disponer de un tiempo específico para realizar actividades dentro del aula ha sido “un éxito y hemos conseguido que este curso escolar se haya hecho un mayor uso y más eficiente de los espacios y recursos de nuestra Aula de Futuro por parte del alumnado y profesorado desde Infantil de 3 años a 6º de Educación Primaria”. 

Entre las diversas actividades que han llevado a cabo dentro del Aula del futuro destacan, entre otras, la implantación de la experiencia CREA por parte del equipo de ‘RoboSport’, en el que por equipos y trabajando de forma cooperativa el alumnado ha aprendido las normas de diferentes disciplinas olímpicas aplicando el pensamiento computacional, utilizando robots de suelo y placas microbit; proyectos de investigación y experimentación con materiales cedidos por la Agencia Espacial Europea (ESA); presentación de experiencias y proyectos en la zona Presenta e Interactúa… y todas ellas a través de la utilización de metodologías activas integrando el uso de tecnologías digitales, al mismo tiempo que han trabajado de una forma interdisciplinar, mejorando la motivación e implicación del alumnado. 

Gayango recomienda que para el diseño, puesta en marcha y desarrollo de este tipo de proyectos y actividades es muy importante la formación y coordinación del claustro de profesores, fomentar la co-docencia, así como la realización de la evaluación desde el punto de vista del alumnado, del proceso y del producto final. 

Esta docente destaca que, desde que el CEIP Juan XXIII comenzó a desarrollar el Aula del Futuro, “nuestro centro ha cambiado de forma considerable. Han cambiado algunas zonas y espacios, pero lo más importante es que está cambiando nuestra forma de concebir los procesos de aprendizaje”. 

En marzo de 2021, el CEIP Juan XXIII recibió el Sello Centro Aula del Futuro del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), lo que supone un reconocimiento al trabajo realizado. 

Además, este curso han entrado a formar parte del Proyecto de Innovación Aulas del Futuro de Extremadura, a través del cual han recibido asesoramiento y dotación económica para poder seguir equipando su espacio y les ha dado la oportunidad de poder compartir inquietudes y experiencias con otros compañeros y compañeras que están llevando a cabo sus proyectos. 

El último reconocimiento ha sido la concesión del Premio de Innovación ‘Reimagina Tu Centro’ de ieducando, en la categoría ‘Seguimos Avanzando’.

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