La Gaceta (Entrevistas): "La figura del docente de acompañamiento escolar es esencial para proporcionar al alumnado la educación que necesita"


ENTREVISTA A IRENE BARROSO COSME

"La figura del docente de acompañamiento escolar es esencial para proporcionar al alumnado la educación que necesita"

Irene Barroso es Graduada en Educación Primaria, con una experiencia profesional en varios centros educativos extremeños y uno en Madrid y, este curso, encarna la figura del docente de acompañamiento escolar, garantizando el progreso educativo y de calidad de un alumno al que atiende y para que no sienta la desconexión con el centro educativo

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17/11/2022 | Maite Vega

Esta docente, natural de Zafra, que cuenta también con un Máster Oficial de Educación Especial por la Universidad de Huelva, está "muy satisfecha" con la "implicación" de su alumno, ya que este es muy "trabajador" y se esfuerza por mejorar cada día, por lo que ella regresa a su casa "satisfecha" con su trabajo, a modo de recompensa

Irene Barroso en su despacho. (Cedida)

PREGUNTA.- ¿En qué consiste la figura del docente de acompañamiento escolar?

RESPUESTA.- Es un recurso que ofrece el Servicio de Programas Educativos y Atención a la Diversidad de Extremadura para el alumnado que no puede asistir a su centro educativo por problemas de salud. Por tanto, la figura del docente de acompañamiento escolar es esencial para proporcionar a ese alumnado la educación que necesita, ya sea en un aula hospitalaria o en su domicilio.

P.- ¿Qué objetivos persigue el docente de acompañamiento escolar de cara al alumnado convaleciente?

R.- El principal objetivo del docente de acompañamiento escolar es garantizar el progreso educativo del alumnado, manteniendo, al mismo tiempo, una coordinación constante, tanto con su familia como su tutor o tutora en el centro. El hecho de estar en una situación de convalecencia puede hacer que el alumno o alumna sienta una desconexión total con el centro y, por tanto, con su educación. De esta forma, nuestro objetivo debe ser evitar esto y lograr que el niño o la niña siga implicado en su proceso de aprendizaje.

P.- Háblenos de sus funciones en general. Y, en particular, destaca la de hacer de guía para mejorar el bienestar y las expectativas educativas del alumnado que lo necesite. También destaca la de valorar sus capacidades y reforzar su autoestima y la motivación de logro ¿cómo lo lleva a cabo?

R.- Las funciones que tengo son, especialmente, atender al alumnado de forma presencial y en horario escolar; diseñar los recursos y actividades necesarias para que avance al igual que sus compañeros de clase; y, no menos importante, es mantener la motivación del niño o niña hacia su aprendizaje, prevenir el abandono escolar y, por supuesto, promover su autoestima. Al fin y al cabo, los niños y niñas necesitan socializar y estar con sus iguales, por lo que esta labor es fundamental para ofrecerles apoyo emocional, además del educativo. Pienso que la mejor forma de hacerlo es dándole oportunidades al alumno para que se exprese y para que nos cuente sus necesidades y preocupaciones. Para ello, tenemos que darle confianza y hacerle ver diariamente todas las capacidades con las que cuenta. De esta manera, se trata de ofrecerle una enseñanza totalmente personalizada y adaptada a lo que realmente necesita.

P.- ¿Cuánto tiempo suele estar con el alumno, es de manera presencial?

R.- En mi caso estoy con el alumno de lunes a jueves en su domicilio. De esos cuatro días, tenemos tres de ellos con tres horas de clases y, concretamente el martes, tenemos dos horas, ya que dedico el resto de la jornada a coordinarme con su tutora en el centro.

P.- ¿Cómo se organiza el trabajo y el acompañamiento en sí?

R.- Especialmente, me centro en trabajar con el alumno las áreas instrumentales, es decir, Lengua, Matemáticas y Conocimiento del Medio. Para ello, cada día, dedicamos una hora a cada área, utilizando tanto su libro de texto como recursos impresos, manipulativos y digitales. No obstante, suelo ser flexible con el tiempo y es por ello que dedicamos más horas a los aspectos que el alumno necesita mejorar. Además, suelo preparar retos y juegos para el final de la clase, siempre con un fin didáctico.

P.- ¿Cómo se implica el alumno teniendo en cuenta estas diferentes circunstancias? El acompañamiento puede ser en el domicilio o en el aula hospitalaria, ¿qué diferencia hay y cómo se adapta usted a ello y, por ende, sus alumnos?

R.-Tengo que decir que estoy muy satisfecha con la implicación de mi alumno. No es fácil para nadie estar tanto tiempo en casa convaleciente, sin apenas relacionarse y, sin embargo, mi experiencia es muy positiva en este aspecto. Mi alumno se esfuerza, es constante y, lo más importante, me transmite sus ganas de aprender y de mejorar cada día.

Mi alumno se esfuerza, es constante y, lo más importante, me transmite sus ganas de aprender y de mejorar cada día

Por otro lado, esta es mi primera vez como docente de acompañamiento escolar y, por tanto, nunca llevé a cabo este programa en un aula hospitalaria. No obstante, aunque sea una situación y un contexto totalmente diferente, considero que el objetivo final del programa debe ser el mismo, ya sea en el domicilio o en un aula hospitalaria: garantizar una educación de calidad para el alumnado y ofrecerle el apoyo necesario teniendo en cuenta sus circunstancias de salud.

P.- ¿Cuál es el papel de la familia y cómo ayuda en esta situación concreta?

R.- El papel de la familia no es muy diferente al que debe tener cualquier otra familia en la educación de sus hijos. Se trata de que apoyen también al alumno, que se impliquen en su proceso educativo y, por supuesto, que mantengan una comunicación y una cooperación tanto con el docente de acompañamiento escolar como con su centro educativo. Es necesario que los niños y niñas vean que su familia muestra interés por sus aprendizajes, a pesar de la situación en la que se encuentran. De hecho, este programa requiere de un compromiso familiar que asegure esta coordinación y apoyo tan necesarios.

P.- ¿Cuánto tiempo dura su labor en esta situación?

Irene Barroso paseando por un parque. (Cedida)

R.- El tiempo lo determina la situación de convalecencia del alumno o alumna. En el momento en el que pueda incorporarse al centro y a su aula de referencia, terminará el programa de acompañamiento escolar. Por ello, también es importante preparar al alumnado para este momento y que su llegada al centro sea lo más satisfactoria posible.

P.- ¿A cuántos alumnos y alumnas puede acompañar en un curso escolar?

R.- El recurso especializado del docente de acompañamiento escolar se adjudica por lista de interinos. El número de alumnado no se puede especificar, ya que salen las vacantes según necesidades y, en ocasiones, la convalecencia se alarga todo el curso académico. Por tanto, nuestro perfil como maestros y maestras nos permite estar en un domicilio atendiendo las necesidades derivadas de convalecencia, pero también en un centro ordinario desarrollando nuestras funciones.

P.- ¿Cómo suele ser la evaluación del alumno una vez ha finalizado el acompañamiento?

R.- Cuando finaliza el programa, el docente de acompañamiento escolar debe elaborar un informe con el progreso académico del alumnado, así como una valoración final de todo el proceso que se ha llevado a cabo, haciendo mención especial a los aspectos socioemocionales y a propuestas de mejora. Este informe es clave para que los docentes del centro conozcan en qué punto se encuentra el niño o niña en el momento de su incorporación.

Aún así, el hecho de estar cada día trabajando con el alumnado de forma tan individualizada hace que sea más sencillo evaluarlo casi diariamente, por lo que el docente de acompañamiento escolar puede informar cada semana al tutor del alumnado sobre su evolución. De esta forma, hay un feedback constante entre el docente de acompañamiento escolar, el tutor y la familia.

P.- Y, finalmente, ¿alguna anécdota que tenga que resaltar durante su labor?

R.- Alguna anécdota graciosa sí que he tenido con la mascota de mi alumno. Me llevé un buen susto una mañana durante la clase cuando vi a su gatito entrando de repente por la ventana. Es lo que tiene dar clases en casa, que tienes este tipo de 'interrupciones'. Más allá de bromas, quiero resaltar lo cómoda que me siento como docente de acompañamiento escolar. Tengo un alumno trabajador y puedo ver su esfuerzo por mejorar cada día. No hay nada mejor para irte a casa satisfecha con tu trabajo.

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