La Gaceta (Opinión): Estableciendo conexiones entre eTwinning y el Aula del Futuro


Estableciendo conexiones entre eTwinning y el Aula del Futuro

Diego Alías Gallego, maestro de Educación Física en el CEIP 'José Rodríguez Cruz', de Villafranca de los Barros y embajador del Aula del Futuro en Extremadura, tuvo ocasión de participar en la mesa redonda celebrada en sesión de mañana y de presentar la experiencia transformadora de su colegio en eTwinning y en proyectos europeos, y la estrecha vinculación de estos programas con la iniciativa del Aula del Futuro

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09/01/2019 | Diego Alías Gallego, maestro CEIP 'José Rodriguez Cruz'

El pasado mes de noviembre se celebraba en Mérida la VI Jornada Regional eTwinning, organizada por  la Consejería de Educación y Empleo, en la que un total de 125 docentes de Primaria y Secundaria se daban cita en el Centro Universitario de la capital extremeña con el objetivo de reflexionar sobre la influencia que ejerce eTwinning como motor de cambio y transformación de las instituciones educativas

Diego Alías. (Cedida)

Traigo a colación, para introducir el primer elemento de este ensayo, un tweet de hace algunas semanas de eTwinning España con motivo de la conferencia anual eTwinning, celebrada recientemente en Varsovia, donde se congregó lo más granado del mundo eTwinning, entre ellos nuestro embajador Camilo Rodríguez Macías, que decía así “La paradoja de animar a los alumnos a trabajar en equipo, usar tecnología, ser creativos… y por otro lado, hacer que demuestren lo que saben sentados en fila y completando una prueba sumativa”.

Estaréis de acuerdo conmigo que esta paradoja pone en evidencia la necesidad de romper con una concepción tradicional de la enseñanza estática y transmisiva, y adoptar un nuevo enfoque encaminado a la configuración de aulas versátiles, flexibles y polivalentes en el espacio y en el mobiliario, que estimulen la integración de las nuevas tecnologías a través de la adopción de metodologías activas.

Hemos de reconocer que hoy en día el aprendizaje se produce en gran medida fuera de la escuela, lo que nos obliga a admitir que tenemos que cambiar el concepto, la naturaleza e incluso el diseño de las instituciones educativas. Por esto, los docentes del s. XXI estamos irremediablemente abocados a reflexionar sobre un nuevo diseño del aula, del mobiliario y de los espacios, que integre el uso de las nuevas tecnologías a través de la adopción de metodologías activas de enseñanza, tal y como propugna la iniciativa del Aula del Futuro. Esta iniciativa europea de European School Net nos invita a reflexionar sobre la relación existente entre el diseño de espacios de aprendizaje flexibles y la manera de implementar metodologías activas que impliquen el uso de las TIC.

Y aquí es donde, entiendo, encaja a la perfección eTwinning, pues mezcla lo físico y lo virtual, promueve la integración del aprendizaje informal, el uso de herramientas TIC y la configuración de un nuevo espacio de aula mucho más versátil y flexible, donde el alumno no tenga que estar sentado todo el rato en una silla en fila uno detrás de otro, como leíamos anteriormente en el tweet.

Mis inicios en eTwinning surgen, al igual que vosotros, de la inquietud personal y profesional por explorar otros terrenos educativos desde el convencimiento de que los escenarios tradicionales de enseñanza deben cambiar y adaptarse a nuevas necesidades.

En mi caso, siempre me había gustado la idea de embarcarme en algún proyecto europeo, pero el temor a lo desconocido, la incertidumbre de no estar a la altura y el miedo de no contar con apoyos suficientes en mi centro, me hacían descartar la idea. Fue un curso en el CPR de Almendralejo, en noviembre de 2012, en el que intervinieron Bego Hurtado, Carmen Palacios y Camilo Rodríguez, el que me sirvió de acicate para lanzarme definitivamente a la 'piscina'.

Diego Alías, durante su intervención en la Jornada eTwinning. (Cedida)

Lo que contaron Begoña y Carmen en aquel curso sobre las características del anterior programa Erasmus y las distintas posibilidades de movilidad por Europa me entusiasmó, pero lo que más me gustó, sin duda, fue lo que nos contó Camilo sobre eTwinning y cómo él trabajaba en su aula, pues rápidamente capté su enorme potencial y las posibilidades reales e inmediatas de ponerlo en marcha con mis alumnos. Y así fue cómo, al día siguiente, llegué a mi centro y le dije a mi jefa de Estudios que quería emprender un proyecto eTwinning, iniciando un camino que no sabíamos dónde nos iba a llevar ni lo que nos iba a deparar.

Tras los trámites formales de registro, verificación y validación en la plataforma, me puse a buscar socio y, después de varios meses de búsqueda, numerosos contactos y alguna que otra videoconferencia, al fin encontré un socio responsable, fiable y cumplidor en Chipre, que reunía todos los requisitos de mi exigente casting: 1) que tuviera experiencia en etwinning, 2) que fuera especialista en EF y 3) que hablase Inglés. Y así fue cómo empezamos a comunicarnos y a dar forma a nuestro primer proyecto, por nombre 'SpaCy of games', basado en la utilización del juego y el movimiento como estilo metodológico en la enseñanza del Inglés. Un proyecto interdisciplinar que supuso el inicio de nuestra colaboración y de nuestra amistad.

Estaremos, por tanto, de acuerdo en señalar e introduzco otro elemento en mi intervención, que la esencia de eTwinning es la colaboración, pero yo destacaría también como puntales esenciales de esa colaboración la interdisciplinariedad, la transversalidad y la comunicación. Aún tomando como base una determinada materia del currículo sobre la que hacer girar nuestro proyecto es inevitable establecer conexiones con otras áreas de conocimiento para comunicarnos y realizar las actividades que nos propongamos.

En nuestro caso, la relaciones entre el área de Educación Física y la de Inglés eran evidentes, pero el resto de áreas y sus contenidos también se vieron concernidas en muchos momentos. La simple elaboración de un logo para el proyecto, la presentación a nuestros socios a través de un Voki o de Powtoon, una infografía a través de Canva o un Kahoot suponían un extra en la motivación de nuestros alumnos de cara a su aprendizaje que, sin darse cuenta, ponían en juego de manera global múltiples competencias para la realización de las tareas. De todas esas competencias destacaría por encima de todas, sin menospreciar a las demás, tanto para alumnos como para docentes, la relevancia de la competencia comunicativa y digital.

Interdisciplinariedad

Desde la perspectiva docente, la interdisciplinariedad nos ofrece la posibilidad de trabajar de forma colaborativa y coordinada con otros compañeros y de dejar abiertas las tripas de nuestro proceder didáctico a los ojos de los demás en un proceso constante de retroalimentación y reflexión para la mejora. En mi caso particular, eTwinning me plantea a diario nuevos retos comunicativos en el uso de mi inglés y oportunidades de aprendizaje en el manejo de las TIC, que me obligan a mejorar mis competencias profesionales.

Se hace evidente, por tanto, que no podemos concebir el tratamiento de los contenidos que abordemos en nuestro proyecto de una manera aislada y compartimentada, sino de forma transversal e interdisciplinar, impregnando el mayor número de áreas de conocimiento posible y siempre vinculados a los contenidos que establece el currículo de nuestra Comunidad Autónoma para cada materia. Particularmente, apuesto por que el trabajo de nuestro proyecto se lleve a cabo en el aula sin ser abordado en sesiones específicas para que las actividades que realicemos sean vistas por nuestros alumnos en íntima conexión con los objetivos y contenidos propios de las asignaturas.

Mi experiencia me dice que los alumnos que participan en un proyecto eTwinning se muestran muy motivados al trabajar en un proyecto común con otros compañeros de su misma edad a miles de kilómetros de distancia, participando de manera entusiasta en las actividades que les son propuestas, viendo con agrado y satisfacción tanto el resultado de sus propias acciones como las de sus compañeros europeos.

Los alumnos se sienten orgullosos de sus producciones y de darlas a conocer tanto a sus socios europeos como al resto de compañeros del Colegio

Los alumnos se sienten orgullosos de sus producciones y de darlas a conocer tanto a sus socios europeos como al resto de compañeros del Colegio. Para el maestro es una experiencia muy grata que no solo mejora, como ya he dicho, su competencias profesionales, sino que además incrementa su satisfacción y motivación en el trabajo.

Pero, volviendo a mi primer proyecto e incluyo el último elemento de mi intervención, tras dos años de ilusionante trabajo en eTwinning junto a mi socio y amigo Constantinos Constantinou, decidimos dar el salto a proyectos de mayor calado Erasmus+, que han seguido reforzando nuestra colaboración a través de un proyecto KA1 que me llevó a realizar acciones de observación y enseñanza en Chipre, y un proyecto KA2 en asociación estratégica para la innovación y el intercambio de buenas prácticas junto a polacos, turcos, italianos y, por supuesto, chipriotas. eTwinning nos dio la oportunidad de encontrarnos y Erasmus+ nos dio la oportunidad de conocernos.

Quiero destacar con esto la estrecha relación y los potentes vínculos existentes entre eTwinning y Erasmus+, pues no en vano eTwinning forma parte de Erasmus+ como la plataforma online de referencia para la línea de acción KA2. Lo que empezó siendo un humilde proyecto eTwinning, sin grandes pretensiones, ha representado para nosotros la semilla, el germen, y los cimientos sobre los que hemos levantado tres proyectos Erasmus+ en cuatro años (uno de ellos en marcha para los dos próximos cursos) y que han supuesto la movilidad del personal y del alumnado por distintos países de Europa.

Lo que en el curso 2012/2013 comenzó como una aventura individual, hoy arrastra a un grupo numeroso de maestros y maestras trabajando activamente en eTwinning y en los proyectos europeos en los que estamos inmersos. Hoy, nuestro colegio se caracteriza por la realización de un trabajo excelente en materia de proyectos europeos que nos singulariza y nos confiere una seña de identidad de la que nos sentimos muy orgullosos.

Ahora bien, no nos engañemos, innovar en la escuela no es tarea fácil, siempre encontraremos trabas y me atrevería a decir que alguna bala de fuego amigo. Lo apretado de los programas y la escasa autonomía organizativa de los centros tampoco facilita mucho las cosas a quienes se muestran inquietos por explorar otros terrenos educativos. Quizás este hecho hace que algunos docentes prefieran la comodidad y el confort de lo tradicionalmente establecido y no sientan la necesidad de buscar alternativas a la rutina. Solo los soñadores, los inquietos, los etwinners somos capaces de dedicar tiempo extra y esfuerzo personal para poner en marcha proyectos innovadores y creativos con la única aspiración de que nuestros alumnos aprendan más y mejor, y que otros compañeros se suban al carro.

A pesar de las dificultades, tanto mi centro como yo le debemos mucho a eTwinning. Sin eTwinning nuestro colegio no habría experimentado ese proceso de transformación del que os he hablado ni yo habría alcanzado mayores cotas en mi desarrollo personal y profesional. Os animo a que venzáis los miedos y os tiréis al barro, a que os registréis si no lo habéis hecho ya, a que busquéis socio, inscribáis vuestro proyecto y comencéis a transformar vuestra clase en un Aula del Futuro tomando como motor vuestro proyecto eTwinning.

El reto no es menor, pero sin duda alguna merece la pena. Adelante!

 

 

Edita: Consejería de Educación y Empleo - Junta de Extremadura
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