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Clásicas al poder: ¿Cómo hacer las clásicas más competenciales?

El profesorado está haciendo un esfuerzo titánico para introducir cambios en sus asignaturas, nuevas metodologías, proyectos ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), ludificación, juegos y experiencias inmersivas. Todo eso para ofrecer la mejor experiencia educativa donde el estudiante sea el centro de su proceso de aprendizaje

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04/03/2022 | Adrián Martínez Echarri. Profesor en FESD

La educación está en continuo movimiento y actualización. Otra ley educativa, nuevas metodologías y el constante cambio de nuestro propio alumnado nos obliga a los docentes a estar alerta y en un aprendizaje constante. Es algo lógico, pues ¿cómo vas a enseñar a estas nuevas generaciones de la misma forma que se hacía hace diez años cuando el mundo ha dado un completo cambio?

Adrián Martínez. (Cedida)

La educación está en continuo movimiento y actualización. Otra ley educativa, nuevas metodologías y el constante cambio de nuestro propio alumnado nos obliga a los docentes a estar alerta y en un aprendizaje constante. Es algo lógico, pues ¿cómo vas a enseñar a estas nuevas generaciones de la misma forma que se hacía hace diez años cuando el mundo ha dado un completo cambio?

El profesorado está haciendo un esfuerzo titánico para introducir cambios en sus asignaturas, nuevas metodologías, proyectos ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), ludificación, juegos y experiencias inmersivas. Todo eso para ofrecer la mejor experiencia educativa donde el estudiante sea el centro de su proceso de aprendizaje. Pero no todo es bueno, porque aunque el profesorado esté empeñado en hacer esfuerzos titánicos para sacar adelante su trabajo, en un momento donde las Humanidades están siendo apaleadas, no solo por las instituciones sino también por la sociedad, los profesores y profesoras de Clásicas tememos por las asignaturas de Latín, Griego y Cultura Clásica que están al borde de la desaparición y parecen no evolucionar hacia un futuro mejor.

Parece que las enseñanzas en Clásicas en los institutos no han ido más allá que el rosa, rosae y la traducción mediante un análisis sintáctico y un diccionario en la mano.

¿Quizás esto juegue en nuestra contra? ¿Quizás la forma con la que enseñamos Clásicas esté ayudando a sepultar enseñanzas como el Griego y el Latín? No cabe duda de que hay cosas que tenemos que enseñar sí o sí. No es posible que el alumnado de un Bachillerato no se aprenda las diversas declinaciones y casos o vea textos de Cicerón, Julio César, Heródoto, etc. Conocer la historia, sociedad y religión a través de los textos clásicos es imprescindible y debe haber fijados una serie de mínimos en las asignaturas. Mi pregunta va más allá y tiene que ver con la forma de llegar a esos textos y al propio idioma. Cuando era joven y tenía muy claro que quería ser profesor de Clásicas, me aterraba enfrentarme a un largo texto escrito en estas lenguas que tanto he llegado a amar y odiar a partes iguales. Digo odiar en el mejor sentido de la palabra, pues han sido varias las frustraciones que me han surgido al leer un texto latino o griego y no enterarme de lo que se estaba hablando.

Me enseñaron Latín y Griego de una forma que no conseguía comprender ni leer el texto que tenía delante. Todavía recuerdo cuando le pregunté a mi profesora de Cultura Clásica, Paula, qué era lo que tenía que estudiar para ser una ‘profe’ como ella y si, cuando terminara esa carrera, iba a saber leer Latín. Ella me contestó en un correo, simple pero conciso, que lo que yo quería estudiar se llamaba Filología Clásica y no, que no iba a poder leer latín. Entonces, ¿para qué estudiar una lengua si no la vas a entender? ¿Era el Latín o el Griego una lengua extraña? ¿No podría aprenderlo como si fuera Inglés o Francés?

Terminada la carrera, Paula tenía razón. Ni podía leer Latín ni Griego y todavía tenía algunos problemas para traducir con cierta fluidez y sin depender totalmente de un análisis sintáctico previo y del diccionario. 

Método inductivo-contextual

Comencé a trabajar en un instituto y seguí formándome hasta que visualicé la luz, el final de mi odio (no es odio, ya sabes) hacia la enseñanza de las lenguas clásicas. Hice mi primer contacto con el método inductivo-contextual para las enseñanzas del Latín y el Griego en Novae Viae, un congreso organizado por la asociación Cultura Clásica en Málaga sobre metodologías activas en clásicas. Para mí fue un total descubrimiento. Un antes y un después en mi manera de enseñar latín y griego.

El método inductivo-contextual es aquel que a través de un texto gradual escrito íntegramente en latín (destaca Lingua Latina Per Se Illustrata -LLPSI del danés Hans H. Ørberg) y los estudiantes a través del contexto pueden ir obteniendo el significado integral de lo que se está contando. Este método hace posible que en clase desarrolles otro tipo de destrezas como la lectura, la escritura o, incluso, el habla de la lengua latina. A partir de ese momento, han sido muchos los congresos, formaciones, trabajo y actualización de mis metodologías y mi forma de trabajar para poder implantar este método activo en mis clases, porque creo que es una forma más natural de estudiar lenguas como el latín y el griego.

Los datos hablan por sí solos y los estudiantes aprenden, con mucho esfuerzo y constancia a escribir latín, a comprender la gramática y su funcionamiento y a leer fragmentos adaptados y originales. Esta formas de trabajar las lenguas clásicas hace posible que en mis clases introduzca una serie de proyectos competenciales y consiga llamar mucho más la atención de mi alumnado a la vez que van poniendo en práctica los conocimientos adquiridos.

Alguno de esos proyectos son la escritura y grabación de un house tour de las casas de mis estudiantes en latín; crear un árbol genealógico de su familia con materiales reciclados y un texto con las relaciones familiares escritas íntegramente en latín; presentaciones y envío de cartas con otros estudiantes que también practican el latín como una lengua viva, entre otros más.

Los proyectos están diseñados en torno a los contenidos tratados en el método del LLPSI y ponen a pruebas las diversas inteligencias múltiples que mi alumnado tiene que desarrollar y trabajar. Las posibilidades de introducir este tipo de métodos activos son muchas (y, como se ha dicho, con muy buenos resultados en cuanto a comprensión de textos y manejo de la lengua) como se vio en las pasadas V Jornadas de metodologías activas de lenguas clásicas celebradas el pasado 18 y 19 de febrero, en Almendralejo, donde tuve el placer de participar como ponente.

Allí, un grupo de profesores, bajo la organización del CPR de Almendralejo y Carlos Cabanillas, nos reunimos para intercambiar experiencias, actividades, métodos activos y enfocar las clásicas hacia un nuevo camino más competencial, moderno y adaptado a nuestros días.

Ahora la pelota está también en nuestro tejado y, a la vez que seguimos saliendo a la calle pidiendo una puesta en valor de nuestras enseñanzas, también debemos hacer una retrospección y actualizar nosotros mismos nuestra propia forma de enseñar nuestras materias, con toda la rigurosidad y el respeto que merecen, pero adaptadas a nuestro tiempo y a nuestro alumnado.

Edita: Consejería de Educación y Empleo - Junta de Extremadura
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