La Gaceta (Hemeroteca): Contagiar la excelencia


Contagiar la excelencia

La profesora de Lengua castellana y Literatura del IES 'Albarregas', Margarita Caño Fernández, intervino en el acto de entrega de los premios del Concurso Regional de Ortografía celebrado en el IES Albarregas de Mérida, con este artículo en el que invita a la comunidad educativa a "no desfallecer" en el intento de hacer que los jóvenes dediquen tiempo a la lectura porque "quien no es capaz de leer tampoco lo será de escribir (...) y estará a merced de los demás"

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07/03/2016 | Margarita Caño Fernández, profesora de Lengua y Literatura
Margarita Caño, durante la lectura de su discurso.

Quiero empezar manifestando en primer lugar el orgullo que para mí, como profesora de Lengua castellana y Literatura, supone estar presente en este acto que sirve para entregar los premios del X Concurso Regional de Ortografía de la Comunidad Autónoma de Extremadura, dado que uno de ellos, el primero en la categoría de Bachillerato, es para Lydia Sánchez Gil, una alumna del IES Albarregas que lleva con nosotros desde 1º de ESO.

La Consejería de Educación y Empleo, y así se destaca en la convocatoria del Diario Oficial de Extremadura (DOE), considera la ortografía como un elemento imprescindible para mejorar la calidad de la enseñanza y actuaciones como esta pretenden contribuir a la corrección en la escritura. Su finalidad es la de fomentar el estudio y conocimiento de la lengua escrita, así como realzar su importancia, tanto desde un punto de vista individual, ya que su buen uso constituye una excelente tarjeta de presentación para la persona, como desde un punto de vista colectivo, puesto que es el medio para mantener la cohesión de una lengua usada por más de 500 millones de hispanohablantes.
Cuando en el mes de noviembre acudimos a Madrid para participar en el XVI Concurso Hispanoamericano de Ortografía, representando a la Comunidad Autónoma de Extremadura, nuestros anfitriones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, aparte de hacernos sentir en todo momento especiales e importantes, nos insistieron repetidamente, tanto en los discursos oficiales como en las conversaciones privadas, en la idea de que “ese concurso pretendía reconocer oficialmente el mérito tanto del alumnado que ha demostrado poseer un excelente conocimiento de las normas ortográficas de nuestra lengua, como del profesorado que ha contribuido con su labor a la adquisición del mismo”.
...cuando no está bien vista la exigencia ni se valora el trabajo bien hecho, será difícil encontrar una persona dispuesta a esforzarse y a mejorar
Y nos parece que en un momento en que abundan las noticias sobre la corrupción y la chapucería que reina por doquier, la existencia de un concurso que premia la exigencia y reconoce el esfuerzo es algo valioso y encomiable. Me vienen a la memoria unos versos de Antonio Machado incluidos en sus Complementarios que dicen “¡Qué difícil es/cuando todo baja/no bajar también!”.Y efectivamente cuando la corrupción es lo normal lo fácil es ser un corrupto, y cuando no está bien vista la exigencia ni se valora el trabajo bien hecho, será difícil encontrar una persona dispuesta a esforzarse y a mejorar.

Pero debemos atrevernos a darle la vuelta a las palabras de Machado, porque igual que se contagia la mediocridad, se puede contagiar la excelencia y, de la misma manera que se imita la ordinariez, se puede imitar la buena educación. Igualmente podemos intentar escribir y hablar con la máxima corrección y esmero, aunque no esté de moda, en lugar de remedar a los que, en palabras de Víctor García de la Concha, actualmente director del Instituto Cervantes y antes de la RAE, hablan un español “zarrapastroso”. Con esta expresión tan gráfica ha denunciado García de la Concha en repetidas ocasiones la dejación y el descuido en la forma de hablar y, no digamos ya en la de escribir, que se percibe actualmente. Y como profesora de Lengua castellana y Literatura doy fe de que no exagera.

...cuando la corrupción es lo normal lo fácil es ser un corrupto, y cuando no está bien vista la exigencia ni se valora el trabajo bien hecho, será difícil encontrar una persona dispuesta a esforzarse y a mejorar.
A los profesores en general y a los de de Lengua en particular cada vez nos cuesta más luchar contra el desinterés y la desidia que predomina en los alumnos para los que, a la hora de expresarse, todo vale porque “Total, como se entiende...”, “¿y qué más da?”. Y esto sin hablar del esfuerzo ímprobo que supone proponer la lectura de un clásico; tarea difícil la de transmitir que esos momentos robados al móvil o al ordenador y dedicados a un buen libro son tan provechosos como necesarios porque la lectura nos proporciona un pensamiento analítico y crítico y porque, en suma, quien no es capaz de leer tampoco lo será de escribir y ni siquiera de hablar con fluidez y coherencia. Y , al final, estará a merced de los demás. Insisto, tarea difícil, una especie de apostolado, porque hay que estar muy convencido de los beneficios que aporta la lectura para no claudicar...
...quien no es capaz de leer tampoco lo será de escribir y ni siquiera de hablar con fluidez y coherencia. Y , al final, estará a merced de los demás.
Pero al final es nuestro trabajo, un hermoso trabajo vocacional. Y para no desfallecer algunos tenemos presentes aquellas palabras que Cervantes puso en boca de don Quijote y que tan bien resumen el idealismo y el carácter tenaz de este personaje. Son unas palabras que yo particularmente tengo interiorizadas desde hace muchos años. Esta no es para mí una mera cita utilizada como un recurso retórico, algo artificioso e impostado. Se trata más bien de un lema. Las palabras a las que me refiero las pronuncia don Quijote en el capítulo XVII de la II Parte y son las siguientes:“Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible”. Efectivamente, molido y maltrecho el caballero vuelve a cabalgar siempre con nuevos bríos y se esfuerza una y otra vez por desfacer todo género de entuertos y agravios.
Y eso es lo que nos toca a todos, autoridades, padres, profesores y alumnos: no desfallecer. No tenemos excusa. Que cada uno haga su trabajo y que lo haga lo mejor que pueda y sepa. Cada uno de nosotros, prácticamente en cada momento de nuestras vidas, podemos optar por hacer las cosas bien o por hacerlas mal. Escojamos hacerlas bien, elijamos el camino de la excelencia como lo han elegido, no me cabe duda, los alumnos premiados a quienes homenajeamos en este acto y a quienes deseo, antes de terminar estas palabras, felicitar calurosamente.
Edita: Consejería de Educación y Empleo - Junta de Extremadura
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