La Gaceta (Hemeroteca): “Mi interés principal siempre ha sido ser cada día mejor maestro”


SEBASTIÁN DÍAZ IGLESIAS, PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN 2015

“Mi interés principal siempre ha sido ser cada día mejor maestro”

‘Seba’, como le gusta que le llamen, imparte Música en los IES El Brocense y Norba Caesarina, de Cáceres, y acaba de recibir un galardón que reconoce su carrera académica de investigación e innovación educativa

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30/12/2015 | Laura L. Santos

Lo primero que llama la atención de este maestro con coleta y pendiente es esto, su imagen desenfadada e informal, pero al conversar con él enseguida entiendes por qué muchos de sus alumnos y compañeros lo consideran un docente fuera de lo común. Partidario de la autoevaluación frente a la evaluación, tanto para alumnado como para docentes, y activista del aprendizaje cooperativo frente al competitivo, ‘Seba’, aunque satisfecho por la concesión del Premio Nacional de Educación, prefiere hablar de lo que realmente le apasiona: la Educación, la Música, sus alumnos y alumnas, que son “lo importante”. Y, por supuesto, dejar claro que es de Piornal (Cáceres), lo que demuestra que se mantiene fiel a sus raíces. Quizás por esto este maestro especialista en Matemáticas y Ciencias Naturales, Educación Física y Música, y licenciado en Psicología y Antropología, se doctoró en Antropología Social y Cultural con una tesis sobre Jarramplas, publicada en el libro 'Jarramplas: ritual festivo y tramas de identidad en Piornal'.

Seba bailando con alumnos de ESO y universitarios en el Museo Etnográfico de Huertas de Ánimas en Trujillo. (Cedida)

Pregunta: Recientemente ha recibido el Premio Nacional de Educación, con el que se le reconoce su carrera académica de investigación e innovación educativa. ¿Qué ha supuesto este premio para usted, tanto a nivel personal como profesional?

Respuesta: Una gran satisfacción, sobre todo porque ves cómo todo lo que has hecho en estos veintimuchos años como docente, a veces con la incomprensión de muchos, ha merecido la pena. Mi interés principal siempre ha sido, desde que comencé en esto de la educación, ser cada día mejor maestro, pero las zancadillas que constantemente te ponen cuando intentas hacer determinadas cosas en la enseñanza no universitaria, como investigar e innovar, le hacen a uno plantearse constantemente dudas de si nadar a contracorriente es bueno para tus alumnos o les estás causando más perjuicio que otra cosa. Este premio, además de las palabras de aliento que constantemente recibo de alumnos, compañeros, exalumnos y padres por mi trabajo, constituyen una gran ayuda a la hora de despejar estas dudas.

P.- Maestro, en Primaria y en Secundaria, y profesor de Universidad. Ha impartido clase en todas las etapas educativas ¿qué le ha aportado cada una de estas experiencias? ¿En cual de ellas es más fácil y en cuál más gratificante la tarea de enseñar?

Es extremadamente gratificante conseguir que a tus alumnos, desde Infantil a la Universidad, le brillen los ojos cuando trabajas con ellos un contenido, que te sonrían y se te abran para aprenderlo

R.- Formación, sobre todo formación es lo que he sacado de este ir y venir de unas etapas educativas a otras en mi labor docente. Salirte de una etapa donde has dado clase durante un tiempo y mirar desde fuera lo que esa etapa es y lo que has hecho en ella, por comparación con lo que ves y haces en otra, te permite una mirada distante del hecho educativo propiamente dicho y un papel más crítico en tu autoevaluación. Todas las etapas me han resultado igualmente gratificantes, cada una con sus peculiaridades. Al fin y al cabo los alumnos son muy similares en una y otra, desde Infantil a la Universidad, y conseguir que a estos les brillen los ojos cuando trabajas con ellos un contenido, que te sonrían y se te abran para aprenderlo, es extremadamente gratificante. Sin duda, la más gratificante de las etapas en las que he impartido clase es aquella en la que lo he hecho en cada momento. A más alto nivel educativo, mayor facilidad para impartir clases. Lo más fácil para mí ha sido dar clases en la Universidad, sencillamente porque con los alumnos universitarios apenas tienes que cambiar de registro, sobre todo de los últimos cursos o doctorado, cosa que es fundamental cuando trabajas en la ESO y, aún más, en Primaria o Infantil. Fue precisamente con los críos de Infantil, entonces Preescolar, con los que más sensación he tenido de cansancio, de estar trabajando más que nunca, con los que más difícil me ha resultado trabajar, por eso no entiendo que la categoría profesional de un maestro de Infantil sea menor que la de un profesor universitario.

"LA MÚSICA  ES ESENCIAL"

P.- Hace unas semanas escuché la entrevista que Gemma Nierga hizo en la Ser al tenor peruano Juan Diego Flórez que hablaba de cómo su Fundación ‘Sinfonía por el Perú’ estaba cambiando la vida de miles de niños y niñas con bajos recursos a través del poder de la Música. Se ha comprobado que la música es una herramienta útil para combatir la exclusión social y para la paz, entre otros muchos efectos positivos tanto a nivel personal como social, ¿por qué cree entonces que hay defensores de la reducción, o incluso supresión, de la asignatura de Música en el sistema educativo?

He tenido la suerte de impartir docencia en prácticamente todas las asignaturas del currículo (...) y con Música es con la que más convencido estoy de estar formando más y mejor a mis alumnos

R.- El sistema educativo español es perverso porque paradójicamente su prioridad no es la formación de los alumnos. A nuestro sistema sólo le interesan alumnos que aprueben exámenes con la mayor nota posible, con independencia de que aprendan o no. Hay una diferencia esencial entre estudiar para aprobar exámenes y hacerlo para aprender, para formarse, para ser mejores ciudadanos en el futuro. He tenido la suerte de impartir docencia en prácticamente todas las asignaturas del currículo, de ciencias y de letras, verbales y manipulativas, desde Matemáticas a Educación Física, de Ciencias Naturales a Lengua y Literatura, de Ciencias Sociales a Francés, durante veinte años y Música en los últimos ocho y ¿sabe usted? Con esta última es con la asignatura que más convencido estoy de estar formando más y mejor a mis alumnos. Esto sólo pasa en el sistema español. Un sistema que se permite el lujo de considerar como “asignatura maría” a la Música es un sistema condenado al fracaso, y la gente que ve la Música de esta manera y proponen o aceptan que se reduzca o se elimine del sistema, desde mi humilde punto de vista es gente a la que le interesa muy poco la formación de los alumnos, gente que privilegia sus asignaturas por encima de todo y que defiende un sistema asignatura-céntrico. Otros privilegiamos al alumno por encima de los demás elementos del sistema y defendemos un sistema alumno-céntrico. Sin duda, en éste, la Música es esencial.

Sebastián Díaz en clase con sus alumnos universitarios. (Cedida)

P.- ¿Por qué es esencial la Música en la Educación? ¿Qué aprende el alumno en clase de Música, además de música?

R.- Quiero volver a incidir que yo llevo poco en esto de la educación musical. Comencé a dar clases en 1988 y sólo desde el curso 2008-09 imparto Música. La Música es esencial en el sistema porque es un lenguaje universal, un vehículo de comunicación entre todos como no hay ningún otro; porque está presente en la mayor parte de las manifestaciones del ser humano, generalmente en las asociadas a momentos de alegría; porque en su vertiente simbólica puede tener un poder ilimitado, la música remueve conciencias individuales y colectivas a niveles insospechados; porque nos permite expresar sentimientos, emociones, estados de ánimo, pasiones, etc.; porque nos permite relajarnos, amansar la fiera que llevamos dentro; porque es un recurso de inestimable valor para favorecer las relaciones sociales a diferente escala; porque en la cultura occidental actual ocupa un lugar prominente, y hay que formar al alumno en el “consumo” responsable y crítico de música; porque a través de la música se pueden trabajar otros elementos del currículo de una forma más interesante y motivadora (la historia, el inglés, la composición literaria, el importante aspecto matemático inherente a la música, las sociedades, etc.; porque…, podría seguir diciéndote cosas. La música es un contenido fundamental en sí mismo. Ampliar la cultura musical de nuestros alumnos me parece esencial en su formación como ciudadanos adaptados a la sociedad actual. No podemos permitirnos que nuestras futuras generaciones no manejen este lenguaje y sus posibilidades. Pero también la música es un recurso para conseguir otros fines como la educación en valores, la creatividad, la actitud crítica, el análisis de la realidad, etc., etc., etc. 

 La Música es esencial en el sistema porque es un lenguaje universal, un vehículo de comunicación entre todos como no hay ningún otro. La música remueve conciencias individuales y colectivas a niveles insospechados

P.- Respecto a las reformas educativas que se van sucediendo fruto de la falta de consenso político para alcanzar un Pacto por la Educación en el ámbito nacional, un profesor me dijo una vez que le daba igual la ley educativa de cada momento porque él seguía dando sus clase igual con una que con otra. ¿Cree usted que las distintas leyes educativas obligan al docente a adaptar a ellas su metodología o sólo influyen en la organización general y el diseño del currículo?

R.- Eso mismo me lo dijo a mí un compañero hace algunos años. Pienso que la principal reforma del sistema educativo debe pasar por los profesores. Primero, se necesita, de una vez por todas, un consenso educativo a nivel político que no nos tenga con estos vaivenes cada vez que hay cambio de color en el gobierno. Y segundo, es necesario que los docentes participen en la gestación de cualquier reforma educativa. Los docentes estamos cansados de que se nos trate como marionetas en manos de políticos que muchas veces desconocen la escuela y analizan la educación en clave electoral, en boca de periodistas que creen saber más que nadie de todo y muchas veces dicen barbaridades en tertulias televisivas haciendo mucho daño, en manos de padres que piensan que estamos tirando de la cuerda de sus hijos en su misma dirección pero en sentido contrario. En estas circunstancias no es extraño que los profesores estemos, como he dicho, cansados y ante tanto ataque externo al que nos sentimos sometidos hayamos dejado de tener ilusión y pensemos más en defendernos y en mirar por nosotros mismo, que en hacerlo por los demás, entre ellos los alumnos. Esto es lo peor que puede pasar y por desgracia está pasando. Las reformas no valen nada si los docentes no estamos convencidos de ellas. Dejen de darnos palos, de acusarnos de todo lo malo del sistema…, incentiven nuestro trabajo, pero no con más sueldo o con más vacaciones –decir eso vende periódico y sube las audiencias, pero hace mucho daño-, sino, por ejemplo, bajando las ratios para que podamos trabajar más y mejor, nos sintamos más motivados y podamos atender como es debido a nuestros alumnos.

LA MOTIVACIÓN

P.- En septiembre de 2004 publicábamos en La Gaceta su trabajo ‘Extremadura nota a nota’, con el que introducía a los alumnos en el mundo de la música, del folclore en particular, a través de dos personajes, Rosa y Benito. Este año ha presentado su obra ‘En clave de fa”, en la que narra la relación amorosa de dos adolescentes estudiantes de música, una historia a partir de la cual hace un recorrido musical por Extremadura y sus diferentes géneros. ¿Es la motivación de sus alumnos tanto el origen como la finalidad de estas obras o hay alguna razón más que motive su creación?

Seba en su clase con alumnos de Magisterio. (cedida)

R.-Tengo la profunda convicción de que la clave para que nuestros alumnos aprendan no es otra que la motivación. Un alumno motivado, en Infantil, en Primaria, en Secundaria, en los Ciclos o Bachillerato o en la Universidad, es un libro abierto al aprendizaje. No se puede llenar una vasija de agua si ésta está tapada, lo primero es quitar el tapón y luego echar dentro el agua. Eso mismo ocurre en educación, primero hay que motivar al alumno hacia el aprendizaje y luego ofrecerle cosas para que aprenda. Aprendamos los profesores a motivar, permítannos hacerlo y los resultados se harán ver. No podemos seguir anclados en metodologías que dan por supuesta y casi “obligatoria” la motivación en los alumnos. Los alumnos de hoy no tienen nada que ver con los de décadas atrás y sin embargo algunos nos empeñamos en enseñarles las mismas cosas y de las mismas maneras. No debiera haber asignaturas y contenidos eternamente esenciales en educación. Hoy interesa más enseñar determinadas cosas que antes no se enseñaban y eliminar del sistema cosas que antes eran la quinta esencia y ahora no. Es más fácil motivar a los alumnos hacia contenidos esenciales actualmente y no hacia otros que han perdido vigencia. También deberíamos superar de una vez por todas metodologías anticuadas tan poco motivadoras como el uso de las lecciones magistrales o dictar apuntes o acudir al castigo de copiar cien veces… Estas y muchas otras propuestas son absurdas hoy día.

P.- ¿Además de crear esta historias, qué otros métodos utiliza en sus clases para motivar a sus alumnos?

Los alumnos de hoy no tienen nada que ver con los de décadas atrás y sin embargo algunos nos empeñamos en enseñarles las mismas cosas y de las mismas maneras

R.- Lo primero es conocer a los alumnos, saber sus circunstancias cognitivas y afectivo-sociales, sus intereses, sus motivaciones extraescolares, etc., a partir de ello las estrategias de motivación muchas veces son pura lógica. Me gusta mucho darles protagonismo en clase, que se sientan partícipes de ellas incluso tomando decisiones de qué hacer, cuándo y cómo, teniendo en cuenta que hay cosas que nos obligan a hacer, como conseguir unos mínimos. Me gusta que entren en mi clase y se pongan a trabajar de manera autónoma aunque yo aún no esté dentro, que no tengan que esperar a que yo llegue para iniciar su trabajo, que no dependan de mi. Me gusta generar momentos de distensión en los que ellos hablan sin problema, de tal manera que cuando yo les pido atención me la prestan al cien por cien. No podemos tener cincuenta minutos atentos a los muchachos, sobre todo porque luego viene otra clase de otros cincuenta minutos y luego otra y así hasta seis cada día. Eso es inhumano. ¿Ejemplos concretos? Ahí van un par de ellos. Si a muchos de mis alumnos les gusta Extremoduro, o el flamenco o el fútbol, y tenemos que trabajar con ellos el Barroco Musical, pues se me ocurre tratar de ligar ambos mundos, haciéndoles ver que Robe Iniesta utiliza en su tema Dulce introducción al caos el tema principal de la Cantata nº 147 de Bach, o que el himno de la Champions musicalmente procede de la música acuática de Haendel o que una canción de Fondo Flamenco utiliza la secuencia casi completa de los acordes del Canon de Pachelbel. Otro. Si los alumnos al llegar a Secundaria quieren dar un paso adelante en su autopercepción como jóvenes frente al niño que eran en Primaria, una opción que a mí me da mucho resultado es cambiar la flauta dulce, que ellos asocian a la etapa anterior, por la guitarra, un instrumento más “juvenil”. A mi estas cosas me dan resultado. También pongo en marcha propuestas que no me dan resultado y las cambio. Mis clases de un año a otro son un constante probar cosas, mantener y adaptar al nuevo grupo y sus circunstancias lo que me da resultado, y desechar lo que no.

P.- ¿Muchos piensan que es difícil motivar al alumnado actual? ¿Cree que es más fácil conseguirlo en asignaturas como Música que en otras como Matemáticas, o depende más del profesor que de la asignatura?

Me gusta que entren en mi clase y se pongan a trabajar de manera autónoma aunque yo aún no esté dentro, que no tengan que esperar a que yo llegue para iniciar su trabajo, que no dependan de mi

R.- No. La motivación no es cosa de asignaturas. Se puede motivar a los alumnos en cualquier asignatura. Lo que no se puede hacer es tratar de motivarles diciéndoles ésta es la asignatura más importante y en la que más tienen que trabajar porque de la nota que tengan en ella va a depender tu futuro. Esto sólo cala como elemento de motivación en dos o tres alumnos por clase. Los demás no procesan esa forma de hablarles. Mencionas las Matemáticas. Es precisamente el mundo de las Ciencias Naturales y las Matemáticas en el que más he trabajado y también en estas asignaturas para mí lo primero ha sido motivar a los alumnos. Hace unos días una compañera de Física y Química me dijo que le estaba dando muy buen resultado que los chicos de 2º de la ESO inventaran una canción y una baile con nombres de los elementos de la tabla periódica –otra vez la música-. De Matemáticas te puedo hablar, como ejemplo de motivación, la que está llevando a cabo el profesor de esta asignatura en un grupo de 2º ESO no bilingüe al que yo doy Música. Después de la primera evaluación cuando les pregunté por sus asignaturas favoritas no dudaron en decirme que una de ellas eran las Matemáticas.

DEBERES SÍ O NO

P.- El debate sobre si los docentes deben o no mandar deberes a sus alumnos parece estar siempre abierto, ¿qué opina sobre los deberes, son necesario o no?

Yo no pongo deberes a  mis alumnos pero en lo que va de curso ya han venido varios padres a decirme que diga a sus hijos que no dediquen tanto tiempo a mi asignatura cuando están en casa porque se lo "quitan" a otras. No soy yo, ni mi asignatura, es que esos chicos están motivados hacia el aprendizaje y quieren aprender
Seba con sus alumnos cantando y bailando en la Plaza Mayor de Cáceres. (cedida)

R.- Los deberes son necesarios solamente cuando los demanden los alumnos. Hay quien dirá que eso es lo mismo que decir que no son necesarios porque ningún alumno los demandaría. Pero no es así. Vuelvo a ejemplos concretos. Yo no pongo deberes a mis alumnos pero en lo que va de curso ya han venido varios padres a decirme que diga a sus hijos que no dediquen tanto tiempo a mi asignatura cuando están en casa porque se lo “quitan” a las otras. No soy yo, ni es mi asignatura, es que esos chicos están motivados hacia el aprendizaje y quieren aprender. Son ellos los que se ponen deberes, por eso, porque quieren aprender y no les cuesta esfuerzo hacerlo. Y vaya si lo hacen. Recuerdo un año en 1º de EGB cuando el premio que tenían mis alumnos por comportarse bien esa mañana y hacer el trabajo normal de la clase, era ¡tener deberes para casa! Se ponían en fila a última hora de la mañana y uno a uno me decían: “Seba, tengo deberes para hoy”. Si yo les decía “Sí”, ellos gritaban de alegría un sonoro “¡Bieeen!” Y todo, ¿por qué? Porque hacer deberes “es cosa de mayores” y ellos querían ser mayores. Otro año en Matemáticas les ponía deberes voluntarios. Solamente la palabra “voluntarios”, unida a un “A mí me gustaría que los hicierais todos” tenía un efecto demoledor. Yo no les ponía deberes obligatorios, ni negativos cuando venían sin hacerlos, y a cambio ello se sentían en deuda conmigo y acababan haciéndolos.

P.- Usted es uno de esos pocos maestros que no hacen exámenes ¿cómo evalúa a sus alumnos?

Después de mucho probar estoy convencido de que la mejor forma es la utoevaluación. (...) Generalmente sus notas son más bajas que las que yo les pondría y me lo justifican en un ejercicio tremendo de madurez

R.- Desde que empecé a dar clases la evaluación ha sido para mí lo más difícil en educación. He probado de todo. Por supuesto los exámenes convencionales, exámenes tipo test, exámenes a la carta, evaluación por el grupo… Después de mucho probar estoy convencido de que la mejor forma es la autoevaluación. Ellos saben mejor que yo lo que han hecho o han dejado de hacer, lo que han trabajado, lo que han enredado… Les hablo de la autoevaluación y les hago ver la diferencia entre “la nota que quiero” y “la nota que merezco”. Generalmente sus notas son más bajas que las que yo les pondría y me lo justifican en un ejercicio tremendo de madurez. Así me encuentro con chavales que se suspenden o que tienen un sobresaliente en todas las asignaturas y un notable en Música, por ponerte casos extremos. Sorprenderá saber que esto lo aprendí de mi profesor de Biología de COU. Él lo hizo así. No hace mucho tiempo hablaba con un compañero de entonces, ahora profesor en la facultad de Veterinaria y ambos coincidíamos que fue aquella en la asignatura que más aprendimos del BUP. Precisamente por eso, porque trabajamos, estudiamos y nos dejamos la piel en ella no para aprobar un examen, sino para aprender. Luis, que así se llamaba el profesor, nos tenía muy motivados. La propia autoevaluación es en sí formativa ya que requiere del alumno un proceso introspectivo, un ejercicio de toma de conciencia de uno mismo y una actuación autocrítica importantes.

P.- Los padres suelen estar siempre muy preocupados por las notas de sus hijos y muchos de los alumnos viven con mucho estrés la época de exámenes y esperan temerosos las notas. ¿Estamos fomentando demasiado la competitividad en la escuela o es necesario para enseñarles a defenderse en una sociedad tan competitiva como la nuestra?

Me da mucha pena ver a chicos de trece y catorce año vomitando en tiempo de exámenes, sometidos a una tensión para la que muchas veces no están preparados

R.- Me da mucha pena ver a chicos de trece y catorce año vomitando en tiempo de exámenes, sometidos a una tensión para la que muchas veces no están preparados. La presión a la que desde pequeños someten a los chicos el sistema y muchos padres está totalmente fuera de lugar. A veces a lo que lleva todo esto es a bloqueos en los alumnos y a que estos obtengan menos resultados que los que obtendrían si esa presión fuera más liviana. En alumnos de 2º de Bachillerato ves cosas increíbles. ¡Qué cantidad de potenciales buenos profesionales perdemos en estos niveles por este motivo! Sólo los más “fuertes”, que no siempre los “mejores”, superan con éxito esa situación extremadamente ansiógena. Por otro lado, frente a los planteamientos competitivos, de los que me preguntas, siempre defenderé los cooperativos. Desde el punto de vista educativo es más interesante, motivante y productivo el aprendizaje cooperativo que el aprendizaje competitivo. Hay mucha gente no competitiva que ha tenido éxito en su vida profesional y, además, son gente muy bien vista y muy valorada. La gente que llega arriba planteando su trayectoria como una competición en la que tiene que ganar a los demás, sea como sea, acaban no siendo bien vistos. Están arriba pero son una pobre gente. La cooperación te permite logar objetivos profesionales, a la vez que personales y sociales. ¿Sabes cuál ha sido una de las cosas que más satisfacciones me ha generado el ganar este premio? Que mis compañeros de ahora y de antes me han felicitado de esa manera que se felicita cuando se está felicitando con total sinceridad. Eso se nota. Ello me hace pensar que este premio no lo he conseguido siendo un trepa, uno de esos indeseables que son capaces de pisar a sus compañeros con tal de conseguir sus objetivos. Siempre he tratado de cooperar con ellos, de aprender de ellos, de ser humilde con ellos, de escucharles cuando han creído conveniente contarme algo, de enseñarles cuando he creído que podía aportarles algo, de darles un refuerzo positivo cuando he pensado que les vendría bien…, creo que por eso se alegran de que me hayan concedido este premio. Cooperación versus competición. Siempre cooperación. La cooperación genera grupos unidos y un grupo unido mueve montañas.

EVALUACIÓN DOCENTE

P.- El filósofo y pedagogo José Antonio Marina, con las propuestas que incluye en el Libro Blanco sobre la Profesión Docente que le ha encargado el Ministerio de Educación, ha vuelto a traer al debate público el tema de la evaluación docente. ¿Cree usted que es necesaria la evaluación del docente? Si es así ¿en qué cree que debería basarse: en la nota de sus alumnos, en sus proyectos de investigación e innovación...?

Para mi tiene más mérito en un profesor conseguir que un alumno con una situación familiar y un ambiente desfavorable para la educación, vaya a clase e intente aprender a leer, a escribir, a respetar a los compañeros y a los profesores, (...) que conseguir que saque un sobresaliente un claval de una familia con medios, que vaya un mes cada verano a Inglaterra para practicar inglés
Alumnos del IES El Brocense tocan la guitarra el Día de la Paz. (Cedida)

R.- No he leído aún las propuestas del señor Marina. A mí, personalmente, no me importa que me evalúen. Más de una vez he tenido compañeros en mi clase viendo cómo trabajaba con mis alumnos. Algunos de ellos me lo pedían porque no se creían lo que los alumnos hablaban de mi. Pero, ¿Quién nos va a evaluar? ¿En qué criterios se va a basar? Pensemos en criterios cualitativos. Los profesores tenemos libertad de cátedra (no recuerdo muy bien, pero creo que esto está en la Constitución), yo puedo estar de acuerdo o no con la forma de trabajar de un profesor pero mi tendencia sería a evaluar mejor al profesor que trabaja de manera parecida a la mía y peor al que se desvía de mis planteamientos, lo cual sería injusto a todas luces. ¿Cuáles serían criterios objetivos? ¿Los de carácter cuantitativo? ¿Los sobresalientes que tienen mis alumnos en mi asignatura? Si fuera así, todos acabaríamos dando sobresalientes a todos los alumnos y problema resuelto. ¿Quizá por las calificaciones en reválidas, selectividades y demás exámenes externos? También la injusticia sería manifiesta porque yo, como profesor en un centro determinado con unas características y un entorno determinados, no puedo ser responsable de, por ejemplo, si las familias de mis alumnos se preocupan más o menos de la educación de sus hijos, de si hay en casa un ambiente favorable para el estudio, etc., etc. Para mí tiene más mérito en un profesor conseguir que un alumno con una situación familiar y un ambiente desfavorable para la educación, vaya a clase e intente aprenda a leer, a escribir, a respetar a los compañeros y a los profesores, por poner un ejemplo, que conseguir que saque un sobresaliente un chaval de una familia con medios, que vaya un mes cada verano a Inglaterra para practicar el inglés, que está desde pequeño en programas de aprendizaje avanzado y no sé qué cosas más. Sin embargo el profesor de este segundo alumno saldría mejor parado en esa evaluación externa, aunque su trabajo y dedicación haya sido mucho menor que la del otro. Vuelvo a lo de los alumnos. Un alumno motivado aprende por él solo con independencia de los exámenes y las notas; de la misma manera, un profesor motivado se entregaría a su trabajo en cuerpo y alma. Déjense de plantear la evaluación del profesor al modo de la evaluación que ahora se hace del alumno y preocupémonos de motivarle como deberíamos preocuparnos de motivar a los alumnos. Un alumno motivado, aprende; un profesor motivado es un buen profesional- En ambos casos, la evaluación prácticamente sobra.

FORMACIÓN INICIAL

P.- Usted es un maestro vocacional que ha ampliado su formación con las licenciaturas de Psicología y Antropología y ha impartido clases en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura. ¿Qué opina sobre la Formación Inicial del Profesorado? ¿Es necesario cambiarla? ¿Qué cambiaría?

La educación es suficientemente importante para la sociedad como para exigir a los futuros docentes que desde el momento que inician su carrera, ésta esté encaminada a la docencia, que la docencia sea el primero y principal objetivo

R.- Sí, claro que la cambiaría. Me gustaría que, así como los ingenieros salen de las facultades de Ingeniería, los matemáticos de las de Matemáticas, los filósofos de las de Filosofía…, los “profesores de…” de cualquier etapa, salieran de las facultades de Educación, facultades en las que desde el primer año, desde el primer mes, se escuchara hablar de alumnos, de centros educativos, etc. La educación es suficientemente importante para una sociedad como para exigir a los futuros docente que desde el momento que inician su carrera, ésta esté encaminada a la docencia, que la docencia sea el primero y principal objetivo. Pienso, por ejemplo, en disciplinas como la psicología evolutiva, del aprendizaje, social y educacional, de técnicas de modificación de conducta en contextos educativos, de didáctica general y didácticas específicas, etc., etc., que debieran ser fundamentales en la formación de futuros docentes desde los primeros años de carrera. Lo ideal sería tener profesores muy formados en aspectos teóricos de sus disciplinas y en aspectos psicopedagógicos, pero entre un docente que sabe mucho de su disciplina pero poco de cómo trasmitirla a sus alumnos y uno que sabe menos de su disciplina pero es un buen transmisor, me quedo con el segundo. Me gustaría también que no hubiera distintas categorías de docentes, que no hubiera distinción entre maestros y profesores, como hay ahora, que todos fuéramos maestros o profesores (el término me da lo mismo). Y no sólo hablo de profesores no universitarios. Lo que acabo de decir lo extiendo a la Universidad. No es de recibo que en esa institución se privilegie, como se hace y de qué manera, la investigación sobre la docencia. Si la Universidad es un centro de excelencia donde se forma a los futuros profesionales, los profesores deberían también tener una importante formación como docentes. Para qué queremos en la Universidad grandes investigadores que son pésimos profesores. Estupendo que tengamos grandes investigaciones pero que estos se formen y trabajen en Centros de Investigación. Para dar clase, como se hace en la Universidad, se necesitan grandes profesores por encima de todo. Si de lo que se trata es de dar clase en másteres de investigación, que la den buenos investigadores que a la vez tengan formación docente.

 

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