La Gaceta (Hemeroteca): "Me hice periodista porque ser escritor era muy difícil, el periodismo era la mejor manera de acercarme a la literatura"


Entrevista a Javier Reverte en el Aula Literaria José María Valverde

"Me hice periodista porque ser escritor era muy difícil, el periodismo era la mejor manera de acercarme a la literatura"

Javier Reverte habló a los alumnos de IES García Tellez de Cáceres de su obra, de sus viajes, detrás de los cuales "siempre hay una emoción, principalmente literaria", de su vida "nómada" y sobre como ha cambiado el periodismo, una profesión que hoy no le gustaría ejercer

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02/03/2016 | Cristofer Iglesias, Cristian García y José Antonio Reyes

El escritor, periodista y viajero incansable, Javier Reverte, visitó el IES Javier García Téllez el día 17 de febrero dentro de la temporada del Aula Literaria José María Valverde organizado por la AEEX (Asociación de Escritores Extremeños). Tuvimos el placer de charlar y compartir la mañana con este reconocido escritor que ha logrado hacerse su hueco en el panorama literario español no solo gracias a sus exitosos libros de viajes sino también a sus premiadas novelas. Nacido en Madrid en 1944, desde muy joven sintió la llamada de las letras. Estudió filosofía y periodismo, profesión esta última que ha ejercido durante más de 20 años, ya sea como colaborador en diarios y revistas o como corresponsal de prensa en Londres y París. Sin embargo, desde hace unos años está volcado de lleno en la literatura. Javier Reverte ha pisado los cinco continentes, ha surcado las aguas de los grandes océanos y de los ríos más peligrosos, se ha internado en las inmensas llanuras africanas en busca de sueños infantiles. Todo un buscador de aventuras y, sobre todo, de los enigmas de la vida y de la muerte. 

Javier Reverte junto a los autores de la entrevista, tres alumnos de 2º de Bachillerato cuyo trabajo ha sido coordinado por su porfesora María Isabel Villegas Lancho. (Cedida).

¿Cómo fueron sus inicios en el periodismo y la literatura?

Yo empecé a leer muy pronto, tuve la suerte de tener unos padres que leían mucho. Mi entretenimiento era la lectura y el cine. Tuve la suerte o la desgracia de no tener televisión ni ordenadores. Empecé con lecturas más infantiles a los 8 o 9 años y después lecturas más maduras. Decidí ser escritor muy joven, con 10 o 11 años. Empecé siendo mal estudiante, hacía novillos, me echaban de las clases, hasta que llegué a la Universidad. Allí empecé a sacar buenas notas, sobresalientes, matrículas. Estudié Filosofía, lo que me gustaba. Después hice Periodismo, no solo por una tradición familiar, sino también porque te asomaba mucho a la vida, tal y como un escritor necesita. Me hice periodista porque ser escritor era muy difícil, solo un tanto por ciento muy pequeño lo consigue. Yo lo he conseguido estos últimos años, a pesar de los problemas que tenemos. Los políticos nos quieren recortar mucho dinero. Pero, bueno, elegí el periodismo porque era la mejor opción para acercarse a la literatura.

¿Qué le ha satisfecho más en su vida? ¿Ser periodista, escritor o viajero?

Yo he tenido una vida bastante intensa. No me aburro. El periodismo de antes era distinto al de ahora. Ahora no me gustaría ser periodista. El que yo viví cuando era joven nos llevaba a la calle, se viajaba mucho. Ahora es un periodismo de opinión más que de contar historias. Y las opiniones no me interesan, ni siquiera las mías. Hoy día puedo vivir de la literatura, de escribir, que es lo que más me gusta.

¿Cuál es el principal obstáculo que ha tenido que superar en su profesión de escritor?

Ahora no me gustataría ser periodista. El que yo viví cuando era joven nos llevaba a la calle, se viajaba mucho. Ahora es un periodismo de opinión más que de contar historias. Y las opiniones no me interesan, ni siquiera las mías

Ser escritor es muy difícil. Cuesta bastante trabajo abrirse camino para publicar un libro. ¿Cómo te asomas a la editora? ¿cómo publicas tu primer libro? Además hay mucha gente que escribe. Tuve la suerte de poder publicar mis primeros libros, pero me fue bastante mal. Tuve muy en contra a la crítica, o no me hacían caso o decían que era malo. El mundo crítico es muy peculiar, por no llamarlo de otra manera. Hay grandes críticos o reseñistas, pero hay otros que son muy maniáticos, y tienen mucho poder. El principal obstáculo fue llegar a los lectores. El peor momento fue cuando terminé de escribir El sueño de África. Estuve dos años sin publicarlo, lo rechazaban todas las editoriales. Tras esos dos años una pequeña editorial lo sacó y se convirtió en uno de los libros más leídos. Con él rompí el huevo y salió no sé si la serpiente o el pájaro, pero salió.

Usted ha comentado alguna vez que no eligió el género literario sino que él lo eligió a usted. ¿Le hubiese gustado triunfar en otros géneros literarios aparte de en los libros de viajes?

El escritor Javier Reverte firma uno de sus libros para los alumnos que le entrevistaron en la biblioteca del centro. (Cedida)

Los libros de viaje me los encontré en el camino, fueron pura casualidad. Si hubiera podido elegir yo hubiera sido poeta, un gran poeta. Pero no soy un grandísimo poeta, no soy un poeta genial, soy un poeta, soy un poeta digno, digamos. También me gusta mucho escribir novelas. Mis novelas se han vendido bastante bien, han tenido bastante audiencia. Hay novelas que llevan bastantes ediciones y dos o tres de ellas con un número alto de ventas. Quiero decir que, aunque se me conoce como escritor de libros de viaje, también se me conoce como narrador de novelas e incluso tengo varios premios literarios concedidos por ellas, que me han dado dinero para poder hacer lo que quiera. El último concedido, el Premio Fernando Lara, con 120.000 euros, mucho menos si descuentas impuestos, claro, me lo gasté no en un coche sino en vivir en Nueva York tres meses. Me gusta más disfrutar de la vida que tener un coche que aparente mucho.

Internet se ha convertido en un gran problema para la industria periodística y literaria ¿Cómo vive el uso de las nuevas tecnologías? ¿Y de de las redes sociales?

Bueno, yo soy un poco retrasado en ese sentido. Internet me ha pillado por sorpresa. Ha sido un golpe duro pero también puede cambiar. A las nuevas tecnologías hay que adaptarse y no estar escribiendo siempre con plumas de ave. Yo he escrito con máquina de escribir y ahora viene Internet. Hay que adaptarse. Lo que sí nos está haciendo mucho daño es la piratería. Tú estás expuesto a que tu libro salga gratis, a que nadie pague nada por un montón de páginas. Y si no ganas nada llegará un momento en que no puedas hacerlo si no obtienes ningún beneficio, ¿para qué ? Y no es que escribas por un beneficio, pero sí es justo vivir de lo que te gusta.

Los libros de viaje me los encontré en el camino, fueron pura casualidad. Si hubiese podido elegir yo hubiera sido poeta, un gran poeta.

¿Qué papel cree que juega la juventud de hoy día en los cambios sociales que se están produciendo?

Pues la juventud es la protagonista del futuro y yo diría del presente. Lo hemos visto en política. Ha habido un cambio tremendo y no sabemos en qué parará. Pero sí hemos visto ya otro tipo de participación, otro tipo de actitudes que a mí me parecen estupendas. Es vuestra hora, la mía ya pasó. En todo caso, lo que puedo hacer es contar mis experiencias, para algo pueden servir. Sois una juventud bastante bien preparada, mejor preparada que la mía. Nosotros vivimos un periodo de oscurantismo, de dictadura, de falta de libertades. Y la libertad es fundamental para crecer, para vivir.

¿Qué consejos le daría a los futuros profesionales de la comunicación, a aquellos jóvenes que desean emprender el camino del periodismo o el de la escritura?

Javier Reverte firmando sus libro durante el encuentro que mantuvo con los alumnos del IES Javier Gacía Tellez de Cáceres. (Cedida)

Es difícil ¡El periodismo está cambiando tanto! Pero lo fundamental, y es algo que se ha perdido en la Facultad, es leer periódicos, y en general, leer mucho. Lo mismo que para ser escritor. Para comunicar hay que aprender, como todo en la vida. No viene una varita mágica y nos convierte en genios. Hay que trabajar y sobre todo leer mucho. Y para escribir, lo mismo, hay que escribir mucho. Yo llevo escribiendo desde la adolescencia. Al principio muy mal, claro, muchas tonterías e idioteces. Me da hasta vergüenza. Pero luego, leyendo y escribiendo aprendí mucho.

¿Cree que los autores veteranos que acaparan el panorama actual en las editoriales son un tapón para las nuevas generaciones?

No. No creo que existan los tapones como tal. Yo creo que el protagonista fundamental es el talento. Y después las editoriales. Ahora vivimos la crisis, que nos afecta también a nosotros, pero no olvidemos que los últimos años y los últimos gobiernos han ido a sesgar la cultura. Y por lo demás, las editoriales que tengan vocación de crecer no deberían mirar solo a la gente que está instalada. Es como si uno que se dedica a criar patatas solo mirase a las que crecen y se olvidase de las que están en el rincón. Hay que criar a todas las patatas para tener una buena producción. Pero es verdad que algunas editoriales buscan mucho los best-sellers, más que los autores de cierto crédito, buscan a los que venden mucho. Esto hace desvariar mucho el objetivo de la cultura. Ahora hay mucho libro de autoayuda, tonterías de esas que hacen que se olviden las buenas obras literarias. Pero al tiempo, están naciendo más editoriales, pequeñas editoriales que sí atienden a la cultura, que ponen mucho el foco en la calidad. En cierto sentido, sí se puede decir que hay ahora más atención hacia lo nuevo que antes.

¿Considera que las escritoras, en el mundo occidental, están ya en igualdad con los escritores o todavía se observa alguna brecha?

Sí. Yo creo que ya no hay ningún problema. Ahora lo que importa es el talento. Yo creo que ya no se puede distinguir entre escritores y escritores, aparte de la pura biología. Hay muy buenas narradoras. Incluso ahora hay más escritoras que nunca, porque el papel de la mujer tiene una presencia mucho más pesada en la sociedad.

Tenemos curiosidad por saber cómo escribe la primera frase de un libro.

La primera frase de un libro es muy importante. Hay libros con comienzos fascinantes, que son los que te agarran

Es muy importante. Eso se lo pregunté yo también a muchos escritores. Hay libros con comienzos fascinantes, que son los que te agarran. Yo recuerdo un comienzo, fijaos qué sencillo: “Llamadme Ismael”. Parece una tontería y sin embargo tiene un poder de vocación...”Llamadme Ismael... Hace tiempo...” Y se va a buscar ballenas, va a buscar a Mobi Dik. Hasta tal punto me impresiona ese comienzo, por ejemplo, que mi hijo mayor se llama Ismael. Y le puse Ismael por Mobi Dik (risas). Hay comienzos magníficos. El comienzo de Cien años de Soledad, de García Márquez, con ese coronel que recuerda ante el pelotón de fusilamiento el día en que su padre lo llevó a ver el hielo. Fíjate, en "Un lugar de la Mancha de cuyo nombre...". Es soberbio. Pero no lo sé exactamente, no se puede saber todo. Por ejemplo en el amor. ¿Por qué te has enamorado? No puede saberse.

De todos los países visitados, ¿cuál elegiría para vivir? ¿por qué?

Ninguno. A mí me gustaría ser siempre un nómada. Cambiar de país cada tres o cuatro meses. Sí, sería un nómada. No me quedo con ninguno. España es un país que no me gusta demasiado. Pero bueno, ¡qué remedio!

¿Cómo hace para elegir su destino de viaje?

Detrás de la elección de un destino de viaje siempre hay una emoción, principalmente literaria. Por ejemplo, el río Congo, la emoción fue un ligro que había leído y me había entusiasmado

Siempre hay una emoción detrás. Por ejemplo, el río Congo, la emoción fue un libro que había leído, que me había entusiasmado. Yo quiero ir allí, yo quiero ver ese río. Porque lo describía con tal fuerza que ver ese río era como ver los primeros días de la creación. Un mundo sin hombres. Los árboles eran los pilares de la tierra. La Odisea, con La Odisea quería recorrer los escenarios míticos, los que recorrió Ulises, el protagonista. Siempre es una emoción, principalmente literaria. Pero a veces puede ser una música. A Irlanda fui por su cultura y también por su música. Me gustan esos cantos de taberna. Me lo paso tan bien cuando estoy allí. Me animan a cantar y yo canto con ellos. Siempre es una emoción, literaria, musical o una película.

Si no hubiese sido ni escritor, ni filósofo, ni periodista ¿a qué se hubiese dedicado?

Filósofo no soy. He estudiado filosofía pura y la leo, la leo mucho. Pero no tengo tanto talento para pensar en la vida, para reflexionar. Mi pensamiento abstracto es muy limitado. Y en caso de no ser escritor me hubiese gustado ser un marino. Me gusta mucho el mar y me gusta navegar. El mar es hermoso y terrible al mismo tiempo. Una tormenta en el mar, o en el río, es fabulosa. El mar me reconcilia con la naturaleza. Me siento como un ser pequeño, frágil y absolutamente condenado a morir. El estar cerca de la muerte me reconcilia con la vida. Sí, marino.

¿Cuál es su siguiente proyecto? ¿ Y su siguiente viaje?

Mi siguiente proyecto es un libro que sale en marzo. Es un libro de viaje que transcurre en Argelia y que ha buscado los escenarios de las novelas de Albert Camus. Camus es un escritor fantástico, a mí me gusta muchísimo, es uno de mis grandes escritores, de los que más he leído. Fue un francés nacido en Argelia o un argelino francés. Tiene varios libros, entre ellos La peste, El extranjero,..., que es lo que sale principalmente en mi viaje. Por otro lado, me voy al Congo en quince días. Poco tiempo, unos doce o catorce días. Voy a visitar, a dar una charla y a recordar un largo viaje que hice en 1998 por el río que casi me cuesta entonces la vida y que narré en un libro,Vagabundo en África.

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