La Gaceta (Hemeroteca): “Para aprender de una manera eficaz hay que sentirse emocionado y comprometido”


ROSER BATLLE, Pedagoga, especializada en aprendizaje-servicio

“Para aprender de una manera eficaz hay que sentirse emocionado y comprometido”

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26/10/2015 | Maite Vega

Pedagoga especializada en aprendizaje-servicio y comunicación en público. Emprendedora social de la red Ashoka, es profesora colaboradora en la Universidad Ramon Llull y se dedica a la difusión del aprendizaje-servicio en España. Ha sido educadora en el tiempo libre, maestra de educación especial, técnica municipal y responsable del movimiento asociativo. Sus últimas publicaciones son ‘Ganarse la libertad’, con Alfons Cornella y ‘El Aprendizaje-servicio en España: el contagio de una revolución pedagógica necesaria’. En España forma parte del Centro Promotor de Aprendizaje Servicio de Cataluña; de Fundación Zerbikas en el País Vasco; y preside la Red Española de Aprendizaje-Servicio. A nivel internacional, colabora también con la Fundación SES de Argentina, con la Cátedra Medellín-Barcelona y forma parte de la Red Iberoamericana de Aprendizaje-Servicio. El 28 de octubre impartirá un seminario regional en el CPR de Mérida

Roser Batlle. (Cedida)

- ¿En qué consiste exactamente el aprendizaje-servicio?

Es una manera de aprender haciendo un servicio a la comunidad, al entorno. El objetivo es que los chicos, haciendo algo útil para los demás, aprendan conocimientos, competencias o actitudes que resulten significativos en su formación.

Vamos a poner un ejemplo; en la clase de música de una escuela de Primaria, todos los niños con su profesora dedican los conocimientos y habilidades que tienen que aprender a montar un concierto en una residencia de ancianos. Con ese objetivo se articula y se vertebran todos los conocimientos y habilidades que los niños tienen que aprender. Y, además, eso les ayuda a reflexionar previamente sobre los ancianos, las residencias, la soledad, el hacerse mayor, los servicios públicos… de tal manera que la clase de música se convierte, al mismo tiempo, en una clase de ciudadanía.

- ¿Cuál es la fórmula para aprender de una manera eficaz?

Sentirse emocionado y comprometido, protagonista y colaborador, explorador del conocimiento. Tener conciencia de lo que se aprende es importante, darse cuenta de que uno va adquiriendo competencias porque desea mejorar y se esfuerza en hacerlo. Ser capaz de autoevaluarse y evaluar con respeto y cariño a los demás. Ser exigente sin ser intransigente. Disfrutar, como dice Catherine L'Ecuyer, de la belleza, la verdad y la bondad.

Ciertamente, no todo lo que se tiene que aprender resulta atractivo de entrada, pero los aprendizajes deben tener un sentido personal y moral.

- La metodología a la hora de enseñar es muy importante, según usted ¿cuál o cuáles debería emplear y poner en práctica todo docente?

Muchas metodologías educativas no solo no son incompatibles, sino que son complementarias y mucho más valiosas cuando se mezclan y se hibridan. No hay que caer en fundamentalismos, todo puede tener su sentido y su momento. El aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en problemas, el método de proyectos, el aprendizaje-servicio, la ‘gamificación’... son metodologías basadas en otorgar un papel activo y protagonista al alumnado y no deben faltar en la práctica docente.

La pedagoga durante una charla. (Cedida)

Pero, yo no renunciaría a mezclarlas en un momento dado con otras maneras de hacer más convencionales. Por ejemplo, escuchar calladitos y atendiendo una conferencia de una persona refugiada que comparte su testimonio de vida; aprender de memoria aquello que tenga sentido saberse de memoria; la lectura silenciosa; las exposiciones individuales orales y en público...

Por otro lado, el docente debe tener presente que la herramienta más valiosa es él mismo y la relación que establece con el alumno, por encima del uso de cualquier herramienta didáctica. En este sentido, un profesor tradicional como el que refleja la película ‘El profesor Lazhar’, es un excelente profesor, aunque no utilice lo que se llamarían metodologías innovadoras.

Finalmente, creo que la gran maestra es la naturaleza y la tenemos olvidada. Demasiado sedentarismo, demasiada aula cerrada, demasiado consumo de pantallas... va en detrimento de aprovechar la sabiduría que nos ofrece la naturaleza a poco que nos atrevamos a explorarla.

- Según usted el verdadero éxito de la educación consiste en formar buenos ciudadanos capaces de mejorar la sociedad y no solo su currículum personal, ¿cómo ve al ciudadano de hoy? ¿y al alumnado?

Tanto los adultos como los jóvenes y los niños y niñas arrastramos una identidad más cercana al consumidor exigente que al ciudadano comprometido con su entorno. El individualismo y el consumismo nos han volcado en buscar en la educación un itinerario de progreso personal -cosa que está bien- pero ahí nos quedamos. Una educación solo orientada al talento individual puede producir monstruos talentosos, como Osama Bin Laden, Madoff o Goebbels, a quienes nadie puede negar que tenían talento.

- Muchas veces se desarrolla la cooperación y la solidaridad en los centros educativos pero, posteriormente, no se sigue fuera de ellas, ¿a qué cree que es debido?

Los centros educativos deben encontrar alianzas en su entorno. No pueden asumir en solitario los retos educativos a los que se enfrenta la infancia y la adolescencia del siglo XXI. Hay que involucrar a las familias, las entidades sociales y los poderes públicos. ¿Parece imposible? Pues no lo es. En algunas ciudades este tipo de alianzas educativas están arrojando resultados extraordinarios, como por ejemplo en L'Hospitalet de Llobregat. Se requiere voluntad de que ocurra, pero también estar dispuesto a entrenarse en trabajar en red, cosa tan difícil como apasionante.

Batlle impartiendo una conferencia en un centro. (Cedida)

- Usted también es formadora de universitarios y docentes en la modalidad de ‘Comunicación en Público’, ¿qué le facilita el aprendizaje-servicio al profesorado?

El aprendizaje-servicio ayuda al profesorado, entre otras cosas, a formar en competencias, porque pone a los estudiantes en la tesitura de aplicar lo aprendido al servicio de los demás. Y trabajar las competencias de los estudiantes a día de hoy no resulta tarea fácil al profesorado universitario, que ha sido formado, mayoritariamente, para enseñar conocimientos. También el aprendizaje-servicio, al necesitar de entidades sociales para concretar el servicio a la comunidad que van a hacer los estudiantes, proporciona al profesorado alianzas y apoyos externos para su tarea docente. Además, con las prácticas de aprendizaje-servicio el profesorado extiende su liderazgo más allá de las aulas, concretando la responsabilidad social de las universidades con su entorno.

- Y, finalmente, ¿cómo se integran las competencias clave en la práctica docente?

Desobedeciendo lo escolásticamente establecido, que es formar exclusivamente para adquirir saberes y no para adquirir competencias, o sea la capacidad de aplicarlos. No es posible satisfacer los currículums frecuentemente saturados de conocimientos que sí o sí se tienen que adquirir y, al mismo tiempo, integrar las competencias clave. Para hacer una tortilla hay que romper un huevo.

- ¿Podemos decir que el aprendizaje-servicio es una metodología educativa?

Sí lo es, pero es algo más que una herramienta didáctica, porque también es una filosofía educativa y una manera de generar capital social en las comunidades, es decir, la capacidad de tejer redes en un territorio, cohesionar en él valores y normas y generar confianza en la población de que los problemas y retos se pueden enfrentar colectivamente. Por eso, el aprendizaje-servicio no interesa solo a los educadores, no es un asunto exclusivamente educativo, sino que es una práctica educativa orientada al bien común que nos interesa a todos.

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