La Gaceta (Nuestros centros): ‘Temprano levantó la muerte el vuelo’


En memoria de Luis Miguel Díaz Crespo, profesor de Plástica del IES Luis Chamizo de Don Benito

‘Temprano levantó la muerte el vuelo’

La comunidad educativa del IES Luis Chamizo, de Don Benito, rinde homenaje a su profesor de Plástica Luis Miguel Díaz Crespo, en el primer aniversario de su muerte, mostrando en esta carta su cariño por un docente al que siguen añorando

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02/11/2021 | Olga Paredes Astillero, jefa del Departamento de Lenguas
Luis Miguel Díaz. (Cedida)

Querido Luismi:

Ya ha pasado un año desde que nos dejaste, pero los que te queríamos, seguimos creyendo que te encontraremos en cualquiera de los pasillos del instituto con tus reglas tamaño pizarra y despotricando de los alumnos que nos tocaban en las últimas horas que andaban revueltos. Si pudieras haber visto que esos chicos, ahora, son los que te recuerdan con más cariño, ellos dicen que eras “¡un grande!” y comentan tus chascarrillos de clase con risas nostálgicas: “Niño, que trabajes o te hago la ortodoncia con el compás”.

Te escribo esta carta en nombre de muchos que fueron tus alumnos porque ellos no se atreven a decirte por escrito que les gustabas y me lo cuentan a mí y yo voy a ser su mensajera. Trabajaste como profesor de Plástica varios años en el IES Luis Chamizo de Don Benito, eso y tu peculiar forma de ver la vida deja huella. Diste clase, primero a los padres y luego a los hijos, que son los que ahora han elaborado los materiales para un vídeo de homenaje que te hemos dedicado. Nos ha llevado meses reorganizar las aportaciones de tantas generaciones que sintieron tu muerte y se prestaron a colaborar, al final, el resultado que nos ha quedado es un emotivo recuerdo para tu familia, para tus alumnos y para todos los que te apreciamos.

¿Sabes Luismi qué he descubierto en tantos meses de revisar y seleccionar archivos en donde tú eras el protagonista?, que fuiste un gran desconocido para muchos. Aunque eso a ti no te importó, claro. Tu cultura, tu arte, tu manera de entender la vida no siempre coincidió con la de un mundo, quizá, mediocre que nunca estuvo en tu dimensión. Te considero un artista porque fuiste artífice, creador, autor, virtuoso y ejecutante de una gran obra pictórica, además de escultor y buen músico y compositor. Estas facetas las compartiste con un selecto grupo de personas elegidas. Entre esas personas están tus alumnos con los que mantuviste contacto fluido casi unos días antes de tu muerte. Te agradezco que fueras, especialmente solidario, con los chicos introvertidos y con los tímidos; en definitiva, con esos adolescentes a los que les cuesta abrirse paso en un mundo de adultos y les comienzan a asaltar esas dudas existenciales que los mayores, tampoco sabemos solucionar, pero sí escuchar. En mis clases siempre pregunto a mis alumnos que qué les parece más difícil hablar o escuchar y, después de oír sus respuestas, solemos coincidir en que escuchar es muy complicado porque conlleva empatizar y esta palabra muy de moda para “el coro de los grillos que cantan a la luna” no es “de obligado cumplimiento“ en las relaciones humanas. Tú sí fuiste un gran “empatizador” con todos esos alumnos que te necesitaron y, hoy, que ha pasado un año, siguen teniéndote presente. Tu muerte les dejó a todos un poco huérfanos.

Luismi, ¿te acuerdas de las ganas que tenías de jubilarte? Querías irte a “El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!” Sí, a ese mar que tanto fotografiaste y que espero te haya acogido para que sus olas te balanceen con una cadencia muy suave que sirva para acunarte en una balsa a la luz de las estrellas. Se me ocurre que tú eras un fueguito como los que describe Eduardo Galeano en uno de los microrrelatos de El libro de los abrazos: “El mundo es un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. Algunos fuegos (…) arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Querido Luismi tú brillaste con luz muy propia y te agradecemos tus años de docencia en el IES Luis Chamizo y todo el arte que nos dejaste para tantas y tantas actividades. Tu Quijote alargado, al estilo de una pintura de El Greco, siempre me ha fascinado y es un emblema de nuestro centro.

Te dejo descansar en paz y te mando el abrazo de todos porque fuiste un hombre bueno, “en el buen sentido de la palabra, bueno".

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