La Gaceta (Experiencia en el aula): El viaje de los refugiados: del conocimiento a la solidaridad


El viaje de los refugiados: del conocimiento a la solidaridad

El Premio Nacional Vicente Ferrer de Educación para el Desarrollo es un premio a las buenas prácticas educativas, un reconocimiento a la labor profesional que es muy importante para un docente. El galardón consiste en la entrega de un diploma, en Madrid, en la sede de la AECID el 20 de octubre, y la asistencia de dos de las profesoras implicadas a unas jornadas de intercambio de buenas prácticas en Senegal, entre el 21 y 28 de octubre

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16/10/2017 | Ana Amigo Navarro, coordinadora del proyecto

El IES ‘Al-Qázeres’, de Cáceres, ha sido premiado con el IX Premio Nacional de Educación para el Desarrollo ‘Vicente Ferrer’, convocado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), por un trabajo realizado en 1º del Ciclo de Grado Superior en Integración Social, un grupo heterogéneo formado por de 30 personas entre 18 y 35 años, y un equipo educativo constituido por 5 docentes de la Familia Profesional de Servicios Socioculturales y a la Comunidad

Ana Amigo, coordinadora del proyecto.

En este ciclo, formamos a profesionales que van  a trabajar con los colectivos sociales más vulnerables, aportándoles herramientas para mejorar sus habilidades y autonomía, y para prevenir nuevas dificultades. 

Estos profesionales necesitan mucha información y reflexión, empatía y otras habilidades sociales.Todo esto lo trabajamos el equipo docente al completo, desde un enfoque teórico-práctico, basado en las metodologías del Aprendizaje por Proyectos y del Pprendizaje Servicio

El trabajo se ha llevado a cabo en varias fases, que son las que se siguen para elaborar proyectos sociales. 

Una primera fase de Análisis de la realidad. Desde el módulo ‘Metodología de la Intervención Social’ la profesora, Ana Amigo Navarro, planteó una actividad inicial motivadora: el visionado del documental ‘Astral’, que los situó en el tema. 

Después se realizó una investigación social, durante el primer trimestre, con trabajos escritos, presentaciones, vídeos en grupos. Fue su ‘viaje’ al conocimiento de la situación de los refugiados. 

Los alumnos implicados en el trabajo han resaltado que, a partir de la propuesta de clase sobre el visionado del documental ‘Astral’, tuvo “tal impacto en nosotros que nos hizo pensar qué podemos hacer. Primero, había que conocer y sentir la situación de estas personas que huyen. Buscamos información y nos dimos cuenta de la injusticia que hay. Pensamos que es un problema que nos afecta. Sentimos con impotencia que algo así nos podría ocurrir también a  nosotros. Así que, buscando respuestas nos dimos cuenta de que Europa no respeta los tratados internacionales sobre refugiados, firma pactos, como el firmado con Turquía, que agravan la situación de las personas en busca de refugio, y los empuja a un largo y peligroso camino de huida”. 

Organización de comida de refugiados. (Cedida)

Hasta este momento, habían estado muy interesados en el tema, habían trabajado duro para sacar adelante sus trabajos en el aula, pero en la Segunda fase, de Planificación, acudimos a Madrid a conocer instituciones que trabajan con personas refugiadas y al estreno del documental ‘Nacido en Siria’, dirigido por Hernán Zin. Este documental marcó un antes y un después en la implicación del alumnado y en la dinámica del aula. 

Después, no les bastaba con permanecer en el aula, necesitaban colaborar, hacer ver a los demás el drama a las puertas de Europa. Es aquí cuando comienza la solidaridad. 

Un viaje precioso en el que el profesorado se ve arrastrado por el interés y la motivación del alumnado, el deseo altruista de participar en la resolución de un problema social real. Y todo cambia para bien. 

Aquí cambiamos la metodología, de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), para darles si cabe más protagonismo y empezar a trabajar a través del Aprendizaje Servicio (ApS). El resto del equipo educativo, María José Galán Gamonales, Israel Diego Magán, Concepción Pavón Pavón y Soledad Sagrado se implica, a partir de este momento, y las acciones trascienden a todos los  módulos. 

En esta fase debían diseñar proyectos sociales sobre el tema. En este sentido, buscaron un proyecto con impacto, que podían llevar a la práctica desde su perfil profesional. Entonces, elegimos un proyecto de sensibilización. 

Pero, a la progresiva sensibilización hacia el tema, se unía una toma de conciencia y una necesidad de actuación ante el problema. Así que, organizamos una campaña de recogida de alimentos en el instituto y una ‘píldora’ de sensibilización a sus iguales para movilizarlos. 

Ahora, en este punto,  el alumnado participante aseguró que, después de un viaje a Madrid, donde vieron cómo trabaja CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), así como el documental ‘Nacido en Siria’, esto dejó de ser un “simple trabajo de clase, y empezamos a barajar otras posibilidades”. 

De esta forma, pensaron “somos profesionales de la integración social, así que ¿qué podíamos hacer ante esta situación?. Teníamos que enseñar lo que sentíamos y hacer que otros lo sintieran”. 

Diseñaron una gimkana para diferentes institutos, para ponerlos en la piel de las personas refugiadas. “Teníamos que colaborar con aquellos que ayudan directamente a los refugiados, por lo que colaboramos en la recogida de alimentos de la Plataforma de Refugiados de Cáceres, destinados a los campos de Grecia. Y, para ello, hicimos una campaña en nuestro centro durante una semana, motivando a nuestros compañeros y profesores a participar y también informándoles de la situación a través de una exposición”. 

El equipo de alumnos con efectos para los refugiados. (Cedida)

Durante el tercer trimestre se llevó a cabo la tercera fase: la Ejecución. Pusimos en marcha el proyecto, elaborado colaborativamente por el alumnado y el profesorado del Ciclo de ‘Sensibilización a jóvenes sobre las personas refugiadas’. 

En el de ‘Sensibilización entre iguales’ participaron 40 alumnos de1º de Bachillerato del IES ‘El Brocense’, de Cáceres; y otros 60 participantes de  1º y 2º de ESO del IES ‘Al-Qázeres’, en el de ‘Sensibilización a adolescentes’. 

Por otro lado, en el de ‘Sensibilización a colectivos sujetos de intervención del Integrador Social: Personas con discapacidad intelectual, del Centro Ocupacional ‘Nuestra Señora de la Montaña’, de la asociación ASPAINCA, participaron 20 personas en la actividad adaptada por el alumnado. 

Y, finalmente en el de ‘Sensibilización a escolares e inclusión social de personas con discapacidad intelectual’, los usuarios y usuarias del Centro Ocupacional de ASPAINCA actuaron como monitores en las actividades de sensibilización, junto a nuestro alumnado, después de un entrenamiento planificado y ejecutado por el alumnado y el profesorado, en coordinación con el personal del Centro Ocupacional. Entre todos participaron 25 personas y 10 monitores de ASPAINCA. 

En esta tercera fase, al alumnado todo les parecía poco. “Queríamos implicar a toda la sociedad, dando peso a los diferentes colectivos con los que trabajamos la integración social, así que decidimos buscar la colaboración del Centro Ocupacional de ASPAINCA, para personas con discapacidad intelectual. Ellos nos dieron otro punto de vista: aprendieron sobre las personas refugiadas, aportaron su visión sobre el tema, colaboraron con nosotros en la sensibilización “. 

La cuarta y última fase fue la Evaluación. ¡Qué mejor evaluación para esta propuesta didáctica! Nuestro alumnado sale de las aulas, trasciende su visión ciudadana y comprometida de la realidad social, y desde el profesorado nos sentimos orgullosos de haber formado parte de este viaje a la Formación Integral de Personas, ya que nuestro mundo anda escaso de personas con cualidades y valores de este calibre. 

Exposición sobre los refugiados. (Cedida)

Los alumnos se preguntaron entonces “¿Quiénes éramos y quiénes somos? Al principio de curso éramos jóvenes con ganas de conocer gente, cada uno con sus propias ideas y con muchas ganas de trabajar y de aprender. Poco a poco formamos pequeños grupos de trabajo, que fuimos conectando, para intentar resolver los retos que nos planteaban. Para nosotros, este aprendizaje está suponiendo un cambio a la hora de percibir la realidad y de comprender a las personas y a los grupos sociales con los que trabajamos.Gracias a todo esto tenemos mayor conciencia social, nos hemos dado cuenta de que formamos un gran equipo, y sabemos que la sociedad puede cambiar si nos unimos y empezamos a colaborar”. 

El premio que nos han concedido es un gran honor. Es el Premio Nacional Vicente Ferrer de Educación para el Desarrollo. Premia buenas prácticas educativas, lo que es muy importante para un docente, el reconocimiento a tu labor profesional. Consiste en la entrega de un diploma, en Madrid, en la sede de la AECID el 20 de octubre, y la asistencia de dos de las profesoras implicadas a unas jornadas de intercambio de buenas prácticas en Senegal, entre el 21 y 28 de octubre, además de la visita a diferentes proyectos de cooperación de la AECID en ese país. Es una oportunidad estupenda y muy estimulante y esperamos que nuestra experiencia nos sirva para evolucionar y ser mejores docentes y mejores personas.

Edita: Consejería de Educación y Empleo - Junta de Extremadura
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